Sea por tabú, timidez o desinformación, las inseguridades que sentimos al hablar sobre sexualidad repercuten de forma directa en nuestra calidad de vida.

Por eso (y con la excusa de celebrarse mañana el Día Mundial de la Salud Sexual) siempre viene bien enfatizar la importancia de las consultas médicas y el autoconocimiento corporal.

“A diferencia de con otras patologías, la gente suele relegar las disfunciones sexuales al ámbito de las malas experiencias en la cama. O justificarlas desde lo emocional, como ocurre con la anorgasmia, la falta de lubricación o la carencia de deseo. Lo riesgoso es que pequeñas molestias pueden volverse la punta del iceberg de problemas complejos”, comenta la sexóloga Maira Lencina.

En su consultorio, las dudas íntimas más frecuentes se relacionan con el uso de métodos anticonceptivos y las reacciones físicas ante los estímulos. “Desde jóvenes absorbemos una educación indirecta de la pornografía. Entonces, al momento del coito las comparaciones sobre los gritos, la cantidad de secreciones y la duración de las erecciones abundan y abruman a las parejas”, agrega Lencina.

Ganas de...ir al baño

Quitando el foco de la habitación y sus deleites o desventuras, otro de los asuntos que cohíbe es la incontinencia urinaria. Según las estadísticas mundiales, unas 400 millones de personas (entre los 30 y los 51 años) la padecen.

Sin embargo, estos “desbordes” no son una enfermedad en sí misma, sino un síntoma de que algo anda mal con nuestro piso pélvico. Es decir, el conjunto de músculos y de ligamentos que sostiene los órganos de la vejiga, la uretra, los genitales, el recto y el ano.

“Entre las causas frecuentes de incontinencia está el embarazo (por los cambios hormonales y el peso del feto), el parto y la histerectomía. También, suele ocurrir en la menopausia ya que los estrógenos (hormona responsable de la firmeza de los tejidos) disminuyen”, explica el urólogo Carlos Zain.

Sin darle importancia a las señales o por considerarlo normal, hay pacientes que parchan la situación con apósitos o protectores diarios perfumados. Un camino rápido que, a su vez, puede acabar en infecciones.

En cambio -de quererse- existen tratamientos idóneos para recuperar el tono y la fuerza del periné. Entre ellos está la gimnasia abdominal hipopresiva.

“Los ejercicios son posturales y respiratorios y lo que hacen es disminuir la presión interna a nivel torácico abdominal y pélvico. Estas técnicas hipopresivas se utilizan desde los '80 en Europa para prevenir disfunciones uroginecológicas y rehabilitar a las mujeres en el postparto”, explica la kinesióloga Lucía Marcoccia.

De ser una incontinencia urinaria grave, la recomendación es la cirugía. “Entre las técnicas está la colocación de una malla de polipropileno (sin tensión) por la vía intravaginal. Es un procedimiento sencillo, con corta estancia hospitalaria y un bajo índice de complicaciones”, acota Zain.

Cambios

Para vivenciar una salud sexual plena no basta con ejercer el “oficio”. Además, debemos disfrutarlo.

“Hay quienes para no ofender a su amante, aguantan la dispareunia (dolor en la penetración) y el vaginismo. O aceptan prácticas eróticas que en realidad les disgustan. Tenemos que avanzar de la vergüenza a la búsqueda de tratamientos porque hasta los sextoys pueden ser terapéuticos”, destaca Lencina.

El único énfasis es evitar los “remedios milagrosos” que prometan mejorar la excitación.

“Hay tendencias de cuidado sexual y personal que son una verdadera ruptura de estereotipos. Por ejemplo, las mujeres tienen mayor conciencia sobre los ciclos naturales de fertilidad y la evolución de la menstruación. Igual que con la maternidad y las opciones de parto respetado, porteo y crianzas alternativas”, resume la ginecóloga Graciela Lobo.