Antes eran sucesos trágicos y puntuales que ocurrían con poca frecuencia, y ahora se han convertido en noticias cotidianas (y no por ello menos infaustas). En Tucumán, los fallecimientos de pacientes que padecían covid-19 ya se llegan a contar de a varias unidades por día. Hasta hace apenas un mes, en contraste, la provincia contabilizaba cinco óbitos totales -desde marzo- relacionados a la enfermedad pandémica. Sólo durante lo que va de agosto, la provincia ha sumado casi una veintena a la dolorosa lista, y ha marcado incluso récords de cuatro muertes en una jornada.
¿Qué sucedió entre un mes y otro? La respuesta corta es que, en el medio, se declaró la circulación comunitaria del coronavirus en tierras tucumanas. Así, la curva de casos positivos ha ascendido de forma exponencial y, en consecuencia, la tasa de letalidad propia de la covid ha dejado las cifras actuales de fallecimientos.
Las autoridades del Ministerio de Salud Pública ya lo habían advertido: según sus cálculos, cada 100 contagios nuevos, unos cinco precisan internación en una unidad de terapia intensiva (UTI). Entre ellos, cerca de la mitad podría requerir asistencia respiratoria mecánica (ARM). A su vez, el índice de mortalidad actual en la provincia se calcula en 1,35% (a nivel nacional ronda el 2% y, en el mundo, el 3,5%).
“El número de muertes acompañará paralelamente el crecimiento de casos confirmados, en especial el de cuadros graves. El miedo es que, si llegan a faltar camas críticas, ese número podría aumentar significativamente ante un colapso del sistema”, examina el infectólogo Juan Manuel Núñez.. Según su análisis, eso es “un poco” lo que aconteció en Italia hace unos meses. Al día de hoy, ese país europeo cuenta un total de 262.000 positivos confirmados, menos que la Argentina, pero más de 35.000 fallecidos por coronavirus (la letalidad sería siete veces mayor que la nacional -en el país hay 8.200 muertes-).
Sobre ese escenario, Carla Serrano, también médica infectóloga, adiciona que no hay que dejar de lado que la edad de la población italiana es mayor que la argentina. “Tal vez por ello la letalidad sea más alta allí. Hay muchos factores en juego, desde las características demográficas hasta la capacidad de testeos para establecer bien los cálculos”, explica en diálogo con LA GACETA. De ese modo -mencionan los especialistas- cuando la cantidad de análisis que se realizan es mayor, el numerador que se obtiene es más grande (es decir, se contabilizan más casos) y el cálculo repercute sobre la tasa de letalidad.
Ese índice, según los funcionarios de la cartera que dirige Ginés González García, supera el 10,5% en la Argentina entre los pacientes mayores de 60 años. De hecho, la edad promedio de los pacientes que fallecieron por coronavirus en Tucumán ronda los 65 años. Sin embargo, Núñez advierte que, a medida que aumenten los casos totales, es más probable que se lamenten “hechos más atípicos”, es decir, muertes de contagiados que no presentaban ningún factor de riesgo.
Serrano, por su parte, destaca que el fallecimiento por covid-19 de pacientes sin comorbilidades siempre es una amenaza latente. “No tiene que ver tanto con el número de casos. Tiene que ver con la genética del paciente, la carga viral y más... El primer fallecido en Tucumán, de hecho, no presentaba factores de riesgo y recién aparecían los primeros casos”, ejemplifica. Y, sobre los tratamientos de los cuadros graves, desarrolla: “no siempre es posible aplicar plasma de convaleciente. Hay criterios de inclusión y de exclusión. Cuando el estado es muy crítico, no se puede y se debe realizar más un soporte terapéutico”.