Fernanda Obeid
Exproductora de B
La radio llega a todas partes. Aún en los países menos desarrollados, al menos el 75% de los hogares tiene acceso a ella. Forma parte de la rutina diaria. Se cuela en nuestra cotidianeidad como alguien más de la familia. Forja opinión.
En ese contexto de masividad, en las radios argentinas pueden pasar 50 minutos sin que se escuche la voz de una mujer. O programas enteros sin que una mujer opine sobre economía o política. Los resultados son contundentes: nuestra radio está muy lejos de la paridad.
El 69% de los programas está conducido por hombres, que ocupan los cargos gerenciales en su absoluta mayoría. Son nulos o escasos los programas que tienen una mujer hablando de deportes, economía o en la operación técnica. En Política, sólo en el 14% hay una columnista. El rubro con mayor equidad es espectáculos, con el 43% de presencia femenina. En locución, por el contrario, la situación es al revés: el 82% de las locutoras es mujer.
En materia de humor sucede algo interesante: existe un 10% de presencia de mujeres cis y un 10% de mujeres trans. Vale hacer una reflexión apenas más profunda: se sigue ridiculizando el lugar de las trans en los medios. Sólo se permite su presencia si nos burlamos de ellxs.
La radio argentina en 2020 sigue produciendo contenido bajo el paradigma de la heteronorma. Ya es hora de cambiarlo.
Hoy se cumplen 100 años de la primera transmisión radial en el país. En esta coyuntura deberíamos estar a la altura del momento histórico, no perder de vista que la lucha feminista viene ganando presencia con su agenda en los medios, y al menos contar con un cupo garantizado de trabajadoras mujeres, lesbianas, trans y travestis, algo que está absolutamente invisibilizado.
Ya va siendo hora de que nuestra radio sea el reflejo de nuestra realidad.