- Si yo fuera un hombre rico

Si yo fuera un hombre rico”. ¿Quién no divagó alguna vez con esta posibilidad? En la película “El violinista en el tejado” (1971), el actor israelí Topol, en el personaje de “Tevye”, un lechero y granjero tenaz para luchar contra la pobreza en la aldea ucraniana en la que vive con su esposa y cinco hijas, entre varios monólogos en los que le habla a Dios, realiza una maravillosa escena, en la que interpreta cantando y bailando, lo siguiente: “Creaste a mucha gente pobre, claro que no es una vergüenza ser pobre, pero tampoco un honor. ¿Por qué sería tan malo que yo tuviera una pequeña fortuna? Si yo fuera rico, pasaría el día cantando; si fuera un hombre adinerado no tendría que trabajar; si yo fuera rico sería un hombre muy ocioso; construiría una casa enorme con docenas de habitaciones en el centro de la aldea; construiría los tejados y habría pisos de madera bajo él; habría una escalera para subir y otra para bajar; habría otra sin destino, sólo para presumir. Construiría un patio lleno de gallinas, pavos, guajolotes y patos, para que todos los vieran; graznarían lo más alto que pudieran, y todas las aves se oirían como trompetas, como diciendo ‘Tevye es un hombre adinerado’. Si yo fuera rico, pasaría el día cantando; si yo fuera adinerado, no tendría que trabajar; si yo fuera rico, sería un hombre muy ocioso. Vería a mi esposa, a Golde, como a la esposa de los ricos, con doble papada, supervisando la comida para su amado. Ya la veo con aretes y caminando como pavo real, completamente feliz, gritándole a la servidumbre de día y de noche. Los hombres más importantes del pueblo me buscarían para pedirme consejos, pues sería sabio como Salomón: ‘si usted quiere señor Tevye’, ‘con su permiso señor Tevye’. Solucionaría todos los problemas del rabino y no habría diferencia si les contestara bien o mal. Cuando uno es rico, todos creen que eres sabio. Si yo fuera rico, tendría todo el tiempo que quisiera para orar en la sinagoga, y quizá llegaría a sentarme en el muro oriental; y discutiría los libros sagrados con todos por siete horas al día. Eso sería lo que más me gustaría de todo. Si yo fuera rico, pasaría el día cantando; si yo fuera adinerado, no tendría que trabajar. ‘Dime, creador de leones y ovejas; dime, tú que decretaste mi destino, ¿arruinaría algún plan divino el que yo fuera un hombre adinerado?”

Daniel E. Chavez

Pasaje Benjamín Paz 308 - San Miguel de Tucumán



- Precio del combustible

Este gobierno nacional, igual que el anterior, comete el error de no incidir en el precio de las naftas. Error se le puede decir, porque estas actitudes profundizan en demasía la inestabilidad económica de los argentinos; sube la nafta, sube todo; todo, redundantemente todo, está relacionado al combustible. ¿Por qué el Estado no incide en el precio? Aquí deja de ser error y se convierte en una maniobra recaudatoria; resulta que la mitad del precio por litro son impuestos que pagan las petroleras; de ese modo, digo que: si vos aumentás yo más gano; termina siendo un negocio redondo, pero solo para dos, petrolero y Estado. Así, de esta manera, los consumidores siguen ahogados; no hay salario que soporte la inflación y seguimos perjudicando a todos y beneficiando a pocos. Pasó con Macri y ahora con Fernández.

Williams Fanlo

willyucr@gmail.com


Pepita, la nieta de San Martín


- Pepita, la nieta de San Martín

Pepita había  sido una niña risueña, alegre, de carácter extravertido pero al mismo tiempo firme y determinado. La mimada de una familia cristiana, captó rápidamente el ideal de amor al prójimo, solidaridad con hombres y mujeres de buena voluntad y una férrea oposición a la opresión, venga de donde venga. Nadie se extrañó  entonces cuando, ya viuda, transformó su casa francesa en un hogar de ancianos y centro asistencial para los mas necesitados, y mas adelante, cuando estalló la primera guerra mundial, en el Hospital Auxiliar n° 89, que recibía heridos de las sangrientas batallas cercanas. Esos tétricos momentos la encontraban en todos lados, asegurando  a veces víveres para los médicos y enfermeras,  medicamentos para los heridos y por sobre todo…la puerta siempre abierta, sin importar si el ensangrentado cuerpo que traían tenía el esbelto casco francés o se cubría con el puntiagudo casco alemán. “¿Están heridos?...¡entonces que entren todos…! Voz de mando, mezclado con  angustia, que ni los más rudos jefes y oficiales, se atrevían a desobedecer. Terminada la guerra, el gobierno francés le otorgó la Legión de Honor y también fue condecorada por la Cruz Roja Internacional. Tenía sus momentos de zozobra, como todo mortal…pero los disimulaba en privado, llevando sus recuerdos muchos años atrás, junto a la figura que contando sus hazañas, la había puesto en el camino de la solidaridad de los pueblos y el amor a la libertad de las naciones. Su abuelo. Viajaba en el tiempo y se encontraba a si misma al lado del sillón del anciano, un viejo general que frisaba los setenta pero aún se mantenía erguido, los ojos brillosos, oteando el mar. Como una concesión a su alegre talante, le permitía a la niña jugar con su tesoro mas preciado, la caja de medallas. -¿De cuándo es esta medalla, abuelo? Es bella…tiene un sol… y laureles… ¿Qué significa este gorro, abuelo? -Pues la libertad, niña… se llama gorro frigio… el llano de Chacabuco. -Es por eso que tú siempre hablas de libertad, abuelo… ¿Y esta otra, abuelo? Tiene una bella corona y cinta de seda… -Esa nos dieron a quienes luchamos en Bailén, Pepita… contra el déspota que invadió suelo ajeno… En abril de 1880, en el puerto de El Havre, Josefa Dominga Balcarce y su familia habían visto zarpar al vapor Villariño, que llevaba a Buenos Aires los restos de su abuelo. Desde el muelle, Pepita recordaba con cariño… -Y esta, abuelo?... qué suave la cinta celeste… - Pues… ya ni me acuerdo, Pepita… son tantas…

José Félix Risso

Belgrano 108 - San Isidro de Lules



- La Casa Histórica y el Arte

El artículo del periodista Jorge Figueroa (16/08) “La vandalización de una obra de arte, como una respuesta posible aceptada por su creador” me dio mucho que pensar, como sin duda ocurrió a otras personas. El propósito de esta obra de arte a presentar en la Bienal Fotográfica Documental era “demostrar cómo los medios pueden facilitar o entorpecer las emancipaciones”. La idea era muy buena. ¡Excelente! Pero creo que se hubiera debido elegir otro soporte para expresarla. Nuestra Casa Histórica es el mayor monumento de la argentinidad y el orgullo del pueblo tucumano y, quizás, el término “vandalizar” deba aplicarse a lo que, a ojos de muchos ciudadanos, puede aparecer como un maltrato o trato inadecuado a la majestad de la Casa símbolo de la Independencia. El autor de la obra expresó: “no me interesa juzgar si está bien o mal en términos políticos, éticos o históricos, sino pensarlo desde la estética”, entendiendo generalmente como ocupación de esta velar por la esencia y la percepción de la belleza. Es evidente que el autor de la obra obvió totalmente aquellos términos, pero, desde lo estético y su relación con el arte en cuanto este se propone generar sensaciones a través de la expresión, ¡bien que lo ha conseguido! Aunque no sean placenteras. Si los cultores del arte actual aceptan como culminación de su obra que el que la ve pueda interpretarla y completarla, aquí se llevó a cabo, hubo un completamiento y bien podría exhibir su fotografía en la Bienal. A la vez, y soslayando el matiz irónico, no veo coherente que al mismo tiempo se califique la acción del vecino como la de un intolerable y violento, irrumpiendo en el cuadro. Puede ser, y es, una acción precipitada, una exaltación vehemente, pero no “cargada de odio”, como se la califica. Él está movido por un valor supraemocional que se nos inculca desde pequeños: el amor a la patria, el respeto a sus símbolos. Debió ser mesurado, exigir explicaciones, no dejarse llevar por el apasionamiento; pero, su actitud implica, desde su sentir más profundo, defensa, no odio. Como surge de sus propias palabras: “A la Casa Histórica se la respeta, es de los tucumanos, no se puede hacer lo que quiera con ella”. No deseo, en absoluto, avalar o justificar con estas opiniones los atropellos inferidos a exponentes culturales y artísticos; pero considero este caso como muy especial, ya que toca fibras muy arraigadas en muestra manera de ser, hacer y pensar.

Martha Rojas de Flores

Ayacucho 1.958 - San Miguel de Tucumán



- Delito ambiental

El artículo 41 de la Constitución Nacional reformada en 1994, establece como un derecho constitucional de los argentinos el derecho a un medio ambiente sano, derecho que se ve conculcado diariamente por los que de forma irresponsable proceden a quemar los cultivos de caña de azúcar. ¿Quién es responsable de hacer cumplir la Constitución? El Poder Ejecutivo. ¿Quién es responsable de controlar que cumpla con su función? El Poder Judicial. En una Democracia se busca el equilibrio de los poderes, pero si ninguno actúa, ¿qué clase de democracia tenemos? ¿os equilibra la inacción? ¿Cómo los ciudadanos tucumanos podemos hacer que se activen los controles de este delito ambiental,  que afecta los ojos y los pulmones de todos? Parece redundante expresar la necesidad de aire puro en una provincia a la que la pandemia atraviesa de Norte a Sur y de Este a Oeste. El peronismo históricamente recurrió a la persuasión antes que a la represión,  la fuerza represora con se que actuó en la fase 1, debería emplear el mismo celo  para impedir la quema de los cañaverales con el convencimiento por parte de la autoridad competente de que está combatiendo el delito. Y así como desde un ministerio se invitó a los vecinos a la delación contra vecinos, acto injustificable y que atenta contra los lazos de solidaridad social, creo que sería mucho menos reprobable denunciar a aquellos que incurren en un delito que afecta el derecho constitucional a un medio ambiente sano.

René Carlos Roncedo

reneroncedo@gmail.com



- “¡On ne tue point les idées!”

En mi participación en cartas de lectores no he tenido el espacio necesario para aclarar el origen de aquella histórica frase: ¡Bárbaros, las ideas no se matan!, que usé. Es muy común endilgar su autoría a Sarmiento, totalmente errado. Esta es una locución de origen francés, razón por la cual el sanjuanino la escribió en ese idioma. Su autor, según el historiador  Antonio Juan Bucich en su libro “Luchas y rutas de Sarmiento” (1942), fue el escritor francés Constantin François de Chassebouf, conocido como conde de Volney. Si bien es cierto que Sarmiento fue posiblemente el primero en usarla en nuestra patria, es lo que lleva a creer que él fue su autor. Esta frase empleada por el “Maestro de América” para denunciar a sus perseguidores políticoideológicos, es usada para señalar a quienes ofenden por pensar diferente. Para concluir, diré que algunos autores la traducen del francés como: ¡Bárbaros, las ideas no se degüellan!, posiblemente en alusión a la forma de matar en la guerra civil posterior a la Independencia y hasta cuando se consolida la Organización Nacional.

Arturo D. Zelaya

Congreso 122 - Monteros