La familia de Vanesa Rotolo, de 20 años, se manifestó desde su casa de Villa Carmela para pedir justicia por la muerte de la joven trans, quien fue asesinada el martes de una puñalada en las inmediaciones de avenida Alem y canal Sur. “Por la cuarentena decidimos hacer la marcha desde casa, a pesar del distanciamiento; nos ha acompañado mucha gente con llamadas, como el obispo Carlos Sánchez”, dijo la madre de Vanesa, Sara Jaime, quien agradeció a LA GACETA por ayudarla a difundir su pedido de Justicia. Según explicaron sus hijas, las agrupaciones Trans Unidas Tucumán, Kompañeres Tucumán Peroncha y la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA), apoyaron mucho a su familia tras el crimen.

“Queremos que se haga justicia, que no quede libre el responsable y que le den la pena máxima por arrebatarme a mi hija”, resaltó varias veces Jaime, manteniendo un semblante inquebrantable frente a sus hijas. “Fueron días terribles, nos puso muy mal escuchar que el detenido, a través de su abogado, negara todo”, señaló Micaela Rotolo. La joven aclaró, además, que Vanesa y el acusado, el taxista Daniel Díaz, de 30 años, no mantenían una relación sentimental. “Ella nos contaba todo a sus hermanas y jamás lo nombró. A todas nosotras siempre nos lleva y trae un taxista de confianza, que no es él”, aclaró.

Joana Rotolo no logró disimular las lágrimas de dolor mientras contaba: “ese día salió como todos los días; se vistió y dijo que volvería, pero uno nunca piensa en que quizás un día salís y no volvés. Ella nos mandaba la ubicación en tiempo real (mediante Whatsapp) constantemente”. Como a muchas personas en su condición, a Vanesa le costaba mucho acceder a una oportunidad laboral, por lo cual se refugiaba en la prostitución para tener un ingreso económico. “Ella y sus compañeras se paraban en la esquina de Roca y La Rioja, allí a veces les robaban, pero desde hace un tiempo hay un policía que cuida un negocio de esa esquina, por lo que estaban más resguardadas”, agregó la hermana.

FIRMEZA. Sara Jaime, madre de Vanesa, con la foto de su hija.

“A ella le gustaba la peluquería, era muy coqueta y quería ser estilista, pero igual buscaba cualquier trabajo que le diera estabilidad laboral. La mayoría de las chicas trans sufren la discriminación callejera y la de que no se les dé un lugar para insertarlas en la sociedad. Las aíslan”, describió Jaime. El 8 de julio, el Concejo Deliberante capitalino aprobó que al menos el 1% de la planta de empleados municipal sea integrado por personas trans, algo similar había determinado el 28 de febrero la Corte para el Poder Judicial. “Estaba muy contenta con esos avances, acompañó en cada marcha a sus compañeras”, recordó Micaela.

En la marcha estuvieron presentes algunos allegados de Cynthia Moreira, Ayelén Gómez y Gala Perea, otras mujeres trans que fueron asesinadas en el último tiempo. Tres crímenes que aún no recibieron sentencia. “Era una chica de muchos amigos y muy querida, entendemos que fue un crimen por inseguridad. Estos últimos días fueron terribles, después de la autopsia quisimos velarla y hacer el duelo, pero por la pandemia sólo se pudo por tres horas. Seguimos sin palabras”, concluyó Jaime.