NUEVA YORK, Estados Unidos.- Los países de Latinoamérica y el Caribe todavía tienen “poca claridad” sobre la manera en que evaluarán los procesos de aprendizaje de los alumnos y alumnas en el marco del “contexto de incertidumbre” por la pandemia de coronavirus, y su principal preocupación es “la promoción de curso de los estudiantes”, según un estudio de la oficina regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Además, el trabajo advierte sobre las notorias problemáticas regionales en cuando a la brecha digital, como así también “la poca adaptabilidad de los currículos para afrontar esas iniquidades”.
Se trata de un documento elaborado por el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) de la Oficina Regional de la Unesco, en base a información recogida en 17 países de la región.
En el relevamiento fue comprendido, además del sistema educativo de la Argentina, los de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.
La Unesco asegura que esa preocupación respecto a como harán los estudiantes para promocionar de curso “no se refleja aún en propuestas concretas respecto a los criterios”, aunque destaca que la tendencia es que los alumnos sean evaluados de acuerdo al desempeño que tuvieron este año y con evaluaciones flexibles, o una combinación de ambas.
Para el trabajo de la Unesco, a corto plazo, los países “deberían trabajar en planes de retorno seguro a clases a la vez que perfeccionan estrategias de educación a distancia”, mientras que, en el mediano plazo, “se debe diagnosticar las consecuencias de la pandemia y buscar estrategias haciendo foco en los alumnos más marginados”.
Los países admiten que, en el largo plazo, “deberán repensar los modelos de educación, avanzar hacia currículas más relevantes y tener sistemas educativos inclusivos y flexibles”.
El documento destaca que en 15 de los 17 países que participaron de la encuesta “sus escuelas permanecían cerradas” y “sin claridad respecto a la fecha de retorno”, a la vez que señala que a la falta de infraestructura “como una de los principales problemas” para implementar la educación a distancia.
El estudio también destaca que “hay una alta proporción de países favoreciendo estrategias flexibles de valoración, tales como aprendizaje basado en proyectos, portafolios o trabajos escolares, por sobre los tradicionales exámenes”.
Carlos Henriquez, coordinador general del LLECE, indicó que “resulta fundamental que la toma de decisiones ponga en el centro a los estudiantes, sus necesidades, problemáticas e intereses, centrándose en su bienestar y en su aprendizaje, generando mecanismos para cada contexto, para asegurar que nadie se quede atrás en su desarrollo integral”.
Es que, según la Unesco, la pandemia visibilizó las debilidades y fortalezas de los sistemas educativos en América Latina.
La preocupación por los efectos de la suspensión de clases obligada por la pandemia ya se manifestó hace días, cuando el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, alertó que el déficit de aprendizaje asociado a la pandemia podría afectar a más de una generación de estudiantes.
El informe “La educación en tiempos de covid-19 y más allá” calcula que 24 millones de niños y jóvenes en el mundo corren riesgo de no regresar a la escuela en 2020. Los mayores riesgos de abandono se registran en Asia Meridional y Occidental.
Por etapas, es en la educación superior donde se producirían los mayores índices de abandono, lo que, junto con una reducción de matrículas del 3,5%, redundaría en una pérdida de 7,9 millones de alumnos, según las proyecciones de la Unesco, que calculan que el nivel inicial perdería 5 millones de alumnos, mientras que 5,2 millones de niñas y 5,7 millones de niños en el mundo abandonarían sus estudios de primaria y secundaria.
Según cálculos de la Unesco, la pandemia ampliará en un tercio el déficit en la financiación para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en Educación acordados por la comunidad global para 2030.
El nuevo documento de las Naciones Unidas se inserta dentro de la campaña #SalvarNuestroFuturo, una iniciativa coordinada por 10 organizaciones, entre ellas la Unesco.
Desde Unicef se reclama también que se priorice la reapertura de las escuelas del mundo cuando los países tengan controlada la transmisión local del coronavirus. (Télam-Reuters)