“Lo único que pretendemos es llevar el duelo en paz. Los familiares de los asesinos de mi madre siguen pasando por nuestra casa burlándose y amenazándonos. El drama es que nosotros somos verduleros y ellos andan metidos en la droga”, dijo Melina Rojas, la hija de Beatriz Mercedes Acuña, de 51 años, quien fue asesinada de un disparo en la cabeza el lunes a la madrugada en el barrio Juan XXIII (“La Bombilla”).

El clima de máxima tensión no se detiene en ese sector de la ciudad. Ayer a la madrugada, mientras realizaban un recorrido de prevención, policías detuvieron a un hombre que transitaba en una motocicleta y que se había puesto nervioso al encontrarse con los efectivos. Cuando lo requisaron, le encontraron una pistola calibre 40 y al menos nueve balas. Le secuestraron el arma y lo aprehendieron.

“Ese señor no es pariente nuestro, es el padre de uno de los homicidas de nuestra madre que andaba por la casa de parientes nuestros. No sabemos qué quería hacer, pero tememos por todos los miembros de nuestra familia”, informó con la voz entrecortada por el llanto.


Un polvorín

“La Bombilla” se ha transformado en un polvorín. En lo que va del año se produjeron siete homicidios en el barrio, que está ubicado a 13 minutos de la Casa de Gobierno.

El domingo a la madrugada fue asesinado Juan Rodrigo “Lolo” Coronel, de 21 años. Estaba discutiendo con una joven en una casa ubicada en Chile al 2.300. Allí se presentaron los hermanos de la chica y, después de discutir, uno de ellos extrajo un arma y le disparó. Coronel fue trasladado hasta el Centro de Salud, donde murió. Personal de Homicidios logró aprehender a los autores.

El lunes, a la madrugada, Beatriz Acuña fue a pedir a su hijo que no se peleara con dos jóvenes que se encontraban en la puerta de su vivienda. Pero uno de los revoltosos efectuó un disparo que le pegó en la cabeza, causándole la muerte en el acto. El autor del hecho fue detenido cuando se presentó ante las autoridades.

El martes a la madrugada, Jonathan “Crillín” Ale fue ultimado de un disparo a 150 metros donde estaban velando a la mujer. Un adolescente identificado como “Ulises” se presentó en la división Homicidios y reconoció ser el autor del hecho. Ayer declaró ante la fiscala Adriana Giannoni y confesó el crimen, aunque aclaró que él disparó porque “Crillín” lo había atacado a tiros. Por ahora seguirá detenido.

Los investigadores no creyeron en la versión que dio el adolescente. Y mucho menos después de que descubrieran que en diciembre pasado hirió de seis disparos a “Crillín”, que sobrevivió al ataque. Ya Ale había sido acusado del homicidio de Roberto “Cabezón” Zelarayán, ocurrido en 2017. El hermano del adolescente se encuentra detenido acusado de haber cometido el crimen de Miguel “Meco” Reyna, otro de los supuestos autores de haber acabado con la vida de su pariente.


Una dura realidad

“No lo podíamos creer. Estábamos velando a mi madre y se escucharon varios tiros. Nos asustamos mucho y después nos dimos cuenta de que habían matado a otro chico. Esto es porque este barrio es tierra de nadie. El día que mataron a mi mamá nos cansamos de llamar al 911 porque esos chicos estaban molestando. Nunca vinieron y ahora no la podré abrazar a a mi madre nunca más”, se quejó Rojas.

La mujer, ahogada en el llanto, habló en nombre de todos los vecinos: “le pedimos a la Justicia que haga algo para protegernos. No podemos seguir viviendo así. Acá los que manejan las drogas quieren corrernos a los que somos buena gente”.