La llegada del coronavirus modificó todos los ámbitos de la vida, principalmente en los servicios de salud. Según dijo el neurólogo del hospital Padilla Jerónimo José Cossio, "esta pandemia nos llevó a modificar la estrategia de trabajo en los servicios de emergencias médicas".
En este contexto, el Programa Provincial de ACV adaptó su forma de trabajo incrementando las medidas de bioseguridad, ya que las exigencias son mayores. El objetivo es mejorar la calidad de atención del Ataque Cerebro Vascular, por lo que se incorporó diagramas de protocolos circulación de los pacientes.
Además, en algunos casos se agregaron estudios complementarios de patología pulmonar en personas con sospechas por haber tenido contacto con pacientes con covid-19 confirmado o con síntomas de afección respiratoria.
Cossio contó que la pandemia los llevó a modificar la estrategia de trabajo de los servicios, sobre todo los de emergencias médicas, como las guardias. “El ACV exige una rápida respuesta para obtener buenos resultados. La cuarentena tiene muchas particularidades: el aislamiento, el encierro, el estrés, el consumo excesivo de alimentos y el mal control de los factores de riesgo vascular, que es uno de los puntos más importantes por el que no van a la consulta", advirtió.
El profesional indicó que al comienzo de la pandemia hubo una disminución de los ingresos por ACV de entre un 10% y un 20% con respecto a la misma época de 2019. "En abril los ingresos fueron los mismos que el año pasado y actualmente también", agregó.
En ese sentido, recordó cinco señales de un ACV:
1- Cuerpo: debilidad o adormecimiento en un brazo, pierna o mitad de la cara.
2- Confusión: dificultades para hablar o entender.
3- Ceguera: visión borrosa o pérdida de visión en un ojo o ambos.
4- Caminata: dificultades para mantener el equilibrio o desplazarse.
5- Cabeza: dolores intensos y repentinos.
Ante cualquiera de estos síntomas, se debe llamar a la línea 107, que es el número directo para la activación del protocolo de atención.