A partir del inicio de la cuarentena por la pandemia, mucha gente demoró la consulta aun con síntomas serios y llegaron tarde a recibir atención médica, lo que se reflejó en un aumento de la mortalidad intrahospitalaria por infarto, informó el Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI)

“Todo el mundo está paralizado por miedo al coronavirus”, advertía a LA GACETA el 6 de mayo Ricardo Falú, cardiólogo intervencionista, y contaba que en Tucumán se había reducido al 50% la consulta por infartos. “No es que haya menos -agregaba-; es que se lo aguantan y lo cursan en casa”.

En ese momento, los especialistas en problemas cardiovasculares y cerebrovasculares estaban preocupados porque mucha gente había reducido al mínimo las consultas (aun las de telemedicina) y la concurrencia de urgencia a guardias, lo cual generó baja de procedimientos por cateterismo, tanto diagnósticos como terapéuticos. “La cantidad de llamadas al 107 ha bajado y muchas se producen fuera de lo que se conoce como ‘período de ventana’, destacaba también entonces el neurólogo Julio Fernández, jefe del Programa de ACV del Siprosa.

Afortunadamente, poco a poco se van restableciendo las consultas médicas, con cifras que, si bien todavía están alejadas de valores históricos, mejoraron respecto de los primeros meses del aislamiento. El relevamiento internacional “Stent-Save a Life” (Un stent salva una vida) en sus centros afiliados de Argentina muestra que el promedio de internaciones por infartos agudos de miocardio era de 5,26 casos por día y por centro del 1 al 19 de marzo; pero del 20 al 31 de marzo había bajado a la mitad (2,5). Durante abril empezó a recuperarse (3,2); siguió en mayo (3,8) y llegó a 4,5 durante junio, cerca de los valores históricos.

¿Y en Tucumán?

“No tenemos datos oficiales, pero la experiencia marca una recuperación: se realizaron tuvimos gran cantidad de angioplastias en infartos agudos de miocardio en los últimos dos meses, tanto en el hospital centro de Salud como en los sanatorios privados”, destacó Falú. “Lentamente las consultas por ACV están subiendo -resaltó por su parte Fernández-, pero todavía seguimos por abajo de las cifras prepandemia”.

Mortalidad

Por su parte, la mortalidad intrahospitalaria por infarto agudo de miocardio grave pegó un salto (del 6% al 11,6%) entre fines de marzo y fines de junio.

“No tenemos suficientes datos de Tucumán para afirmar que haya sido así. Sin embargo, recibimos muchas consultas tardías, con infartos de mayor tiempo de evolución que lo habitual en ese período. Por lo que es muy probable que haya habido mayor mortalidad intrahospitalaria”, resaltó Falú ayer.

“La casi duplicación de la mortalidad significó que la gente llegó tarde a las guardias con síntomas mucho más graves y avanzados; afortunadamente la situación paulatinamente está revirtiéndose”, explicó el ex presidente del CACI, Alejandro Cherro.

No dejar de consultar

“Estar recuperando el promedio histórico de internaciones por infarto significa que la gente no está cursando el episodio en su casa; se está venciendo el temor a asistir a una guardia médica y contagiarse de covid-19, y está recibiendo atención de especialistas en tiempo y forma, lo que incrementa notablemente las chances de éxito”, afirmó el presidente CACI, Diego Grinfeld.

“Pero es clave -destacó Fernández- pensar que no son chequeos de rutina; los controles de pacientes en tratamiento precisamente sirven para evitar llegar a la crisis”, destaca Fernández y al unísono con Falú: ante cualquier duda, llamar al 107. Allí, luego de un breve interrogatorio, derivarán a la red de infartos o a la de ACV. “Si no es nada, no pasa nada; es preferible eso a que lleguen tarde”, insistió Falú.

Telemedicina

En opinión de los especialistas, la telemedicina contribuyó a mejorar el control y tratamiento de estas enfermedades, y, aunque reconocieron que aún es resistida por obras sociales y prepagas, señalaron que representa una herramienta valiosa para que la gente no suspenda sus controles: permite al médico un seguimiento más riguroso, e indicar estudios y cambios de medicación, o recomendaciones según la situación.

“La posibilidad de conversar en forma remota con el paciente, saber si los síntomas se mantienen, disminuyen o han empeorado; conocer su presión arterial (siempre que cuente con un tensiómetros automático), entre otros datos, ayuda a tomar decisiones y a mantener la adherencia del individuo a los tratamientos”, resaltó Daniel Berrocal, ex presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y miembro del CACI.

Seguridad

Grinfeld , desde Buenos Aires, y Fernández, experto local, destacaron que las guardias de los hospitales argentinos son lugares seguros, y preparados para proteger tanto a los pacientes como al personal de salud de todo posible contagio por covid-19.

“No debemos perder de vista que las afecciones cardiovasculares, cuyas principales manifestaciones son el infarto agudo de miocardio, el ACV (stroke) y la insuficiencia cardíaca, son responsables cada año en la Argentina de casi 100.000 muertes, lo que representa en promedio 273 fallecimientos diarios”, completó Grinfeld.