Una docena de dependencias estatales nacionales, coordinada por el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad (MMGyD), presentó su primer documento sobre las tareas de cuidado doméstico, que visibiliza la problemática que habitualmente sólo las organizaciones feministas ponen sobre la mesa, y que es una de las principales causas de la brecha salarial.

“Esta vez es el Estado que aborda el tema de una manera integral, desde (las carteras de) Trabajo, Educación y Salud diciendo que es un problema público; hacia un horizonte donde los cuidados se redistribuyan mejor dentro de las familias, pero también donde ofrezca más servicios públicos en esta área”, dijo a Télam Lucía Cirmi, directora nacional de Políticas de Cuidado. Es un hecho histórico, ya que es la primera vez que el Gobierno nacional aborda el tema de manera unificada, considerándolo una política de Estado y con el objetivo de avanzar hacia un sistema integral y federal.

La especialista afirmó: “el cuidado es la única parte de la economía que no se paró desde que comenzó el aislamiento social, preventivo y obligatorio, lo que demuestra el lugar central que ocupa”. “Si no lo resolvemos, no podemos hacer como corresponde el resto de nuestras tareas. Hay que empezar a pensarlo como una inversión en vez de un costo. Tenerlo bien resuelto mejora el aporte económico y social que hacen cada una de las trabajadoras y los trabajadores a la economía”, explicó.

Las tareas de cuidados son las actividades básicas que hacemos para vivir: hacer las compras, cocinar y la limpieza del hogar (barrer, planchar, ordenar, hacer la cama, etcétera); el cuidado directo de otras personas (niños, niñas, personas mayores, personas con discapacidad que requieren apoyo); la coordinación de horarios y traslados (médicos, escuelas, cumpleaños, actividades extracurriculares y apoyo escolar) y tareas comunitarias y otras en el barrio.

El documento “Hablemos de cuidados” tiene como objetivo implementar políticas integrales que aporten a reconocer a este asunto como una necesidad, un trabajo y un derecho -tanto a cuidar como a que las personas sean cuidadas- en todos los tipos de familia, reconociendo su diversidad; redistribuyendo el cuidado entre varones, mujeres y otras identidades, y entre los hogares, el Estado, las empresas y las comunidades.

“El MMGyD tomó muy fuerte las agendas del cuidado”, dijo Cirmi, y remarcó que este es el último tema del que se habla cuando la brecha de los cuidados es la principal causa de la brecha salarial y uno de los principales actores de la feminización de la pobreza. “La desigualdad en este tema profundiza, incluso, las situaciones de violencia y está conectada con todas desigualdades de género que tienen más visibilidad”, agregó, y consideró que, dado su alcance, esta problemática no se resuelve solo desde el Ministerio de mujeres.

La especialista apuntó: “quien entiende los problemas de las agendas de cuidado, entiende que abarca muchos aspectos como reorganizar el tiempo, los recursos y hasta los patrones culturales. Para la redacción del documento se tuvieron en cuenta normativas y convenciones vigentes, para establecer desde donde partimos y, desde allí, armar una agenda de derechos”. Y añadió: “si los cuidados son una necesidad, entonces tienen que tener derechos, es decir, si los cuidados son un trabajo, quien trabaja cuidando debe tener sus derechos laborales”.

El documento se puede ver en https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/mesa-interministerial-de-politicas-de-cuidado.pdf. Apunta la necesidad de remunerar adecuadamente a quienes se dedican a cuidar en distintas esferas sociales y a representar a los sectores del cuidado en instancias públicas para que tengan voz.