El primer estudio internacional sobre la calidad de vida a partir del cáncer de próstata, realizado por los propios pacientes, da cuenta de que un número significativo de hombres tratados por la enfermedad tienen que lidiar con la incontinencia y los problemas sexuales después del tratamiento, consigna la agencia DPA.
Estos resultados sugieren que cualquier tratamiento aparte de la vigilancia activa puede afectar negativamente la calidad de vida, e indican que para muchos hombres estos efectos pueden ser mayores de lo que se pensaba anteriormente.
Los resultados del Estudio de Resultados Informados por el Paciente de Europa Uomo (Euproms) fueron presentados por el presidente de Europa Uomo, André Deschamps, en el Congreso Virtual de la Asociación Europea de Urología.
Deschamps manifestó: “el análisis de las respuestas de la encuesta muestra que la incontinencia urinaria y la función sexual eran las dos áreas donde los hombres informaron de las puntuaciones de calidad de vida más bajas, mucho más bajas en comparación con los promedios informados en estudios clínicos”.
Fueron encuestados casi 3.000 europeos, de 25 países, de una edad promedio de 70 años y todos mayores de 45 años. De media, habían sido diagnosticados con cáncer de próstata a los 64 años, lo que significa que informaban sobre la calidad de vida seis años después del tratamiento.
Relevancia
En general, el 50% de los encuestados dijo que la pérdida de la función sexual (incluida la capacidad de tener una erección o alcanzar el orgasmo) era un problema grande (28%) o moderado (22%) para ellos.
“A menudo escuchamos que la disminución del funcionamiento sexual es un problema relativamente pequeño para los pacientes con cáncer de próstata y el efecto sobre su calidad de vida no debe exagerarse -destaca Deschamps-. También escuchamos que el cáncer de próstata es típicamente una enfermedad de hombres mayores, lo que implica que la pérdida de la función sexual es menos relevante, pero esta encuesta muestra una imagen diferente”.
Otros problemas
Los encuestados también informan que diferentes tratamientos tienen diferentes efectos sobre la calidad de vida.
Así, la prostatectomía radical (extirpación quirúrgica de la próstata) tiene el mayor impacto sobre la incontinencia urinaria.
La radioterapia duplica la fatiga que experimenta un paciente en comparación con la cirugía, mientras que la quimioterapia triplica la puntuación de fatiga. El impacto de la radioterapia en la función sexual es peor que la prostatectomía radical, pero en ambos tienen un impacto severo.
Detección precoz
Los resultados indican que las mejores puntuaciones de calidad de vida se observan cuando se descubre el cáncer en una etapa temprana y curable. “Esto significa que los esfuerzos hacia la detección temprana y la conciencia son esenciales para evitar el deterioro innecesario de la calidad de vida. Siempre que sea posible y seguro, la vigilancia activa debe considerarse el tratamiento de primera línea para garantizar la mejor calidad de vida”, añade Deschamps.
“Nuestros hallazgos brindan a los pacientes y profesionales de la salud una instantánea del impacto de los tratamientos -destaca-. Esperamos que se usen para establecer expectativas realistas. Muestran que los efectos del cáncer de próstata a menudo no se detienen después del tratamiento, e incluso aquellos que son tratados con éxito por su cáncer pueden tener problemas importantes”.
“Los resultados de esta encuesta son diferentes de los estudios clínicos que utilizan los mismos cuestionarios validados. Esto no reemplaza los estudios anteriores, pero sí sugiere que se necesita más investigación”, puntualizó el científico.