El éxito es uno de los bienes más preciados en el mundo del fútbol. Todos compiten para alcanzarlo. Ganar un partido, conquistar un título, obtener un ascenso, conseguir una clasificación a las soñadas copas internacionales. Todo entra en el combo. Algunos se resignaron a la búsqueda tras fracasar en el intento. Otros lo consiguieron tantas veces que hasta parece natural. Tal vez por eso, a la hora de analizar los méritos se buscan puntos débiles para apuntalar las críticas en lugar de reconocer las virtudes. En este grupo aparece Zinedine Zidane, un ex futbolista extraordinario que se adaptó a las exigencias que significa ser entrenador de un equipo como Real Madrid, que cuenta con un plantel plagado de figuras y donde es fundamental tener bajo control un vestuario complicado.

Virtudes

Sin la personalidad de José Mourinho ni el carisma de Pep Guardiola ni el apego táctico de Jürgen Klopp, mentor de un Liverpool que invita a verlo jugar en cada presentación, Zidane logró ganarse un lugar destacado entre los mejores entrenadores del planeta. ¿Qué tiene el francés a su favor? La mejor respuesta la dio Sergio Ramos, capitán, figura y símbolo de Real Madrid: “tiene manos santas”, señaló el defensor, haciendo alusión a todo lo que ganó después de tomar al equipo “merengue” en momentos llenos de confusión, cuando parecía que el rumbo se había perdido. No sólo enderezó el barco. Supo llevarlo hasta el puerto de las alegrías y celebraciones como tal vez nadie hubiese sido capaz de lograrlo.

En el frío ambiente de las estadísticas, sólo hay datos a su favor. Con la Liga española ganada una fecha antes del cierre, que dejó a Barcelona golpeado y a Lionel Messi molesto, Zidane, acumula 11 títulos como técnico de Real Madrid. La lista incluye tres Liga de Campeones de Europa -conseguidas de manera consecutiva-, dos Mundiales de Clubes, dos Supercopas de Europa, dos Ligas de España y dos Supercopas españolas. Con estos números es el segundo entrenador con más títulos en la historia del club, sólo por detrás de Miguel Muñoz, que logró 14 entre 1960 y 1972. Si se tiene en cuenta cómo fue evolucionando el fútbol y las exigencias que existen en la actualidad, los logros del francés adquieren mayor relevancia. “Para aquellos que critican a Zidane, les cuento que en Real Madrid él ganó un título cada 19 partidos”, destacó el presidente del club, Florentino Pérez, quien siente una gran admiración por el entrenador. Una relación que comenzó hace algunas décadas, cuando logró convencerlo para que se sume al plantel cuando jugaba en Juventus. El máximo dirigente “merengue” contó una anécdota para intentar justificar lo impredecible que es Zidane. “Me lo crucé en una cena y busqué que alguien escribiera un mensaje en francés en una servilleta preguntándole si quería ser jugador de Real Madrid. Se la entregué y no dudó en responderme. ‘Yes’, me dijo. Sí, en inglés. Me quería morir. Al poco tiempo estaba con nosotros”, recordó.

En su época de futbolista, Zidane fue un fuera de serie. Ganó los torneos más importantes, incluyendo el Mundial 98, que se jugó en su país, y la Liga de Campeones con Real Madrid. Acumuló 15 títulos, aunque muchos prefieren quedarse con esa imagen final del cabezazo a Marco Materazzi en el partido decisivo del Mundial 2006, jugado en Alemania. Ese fue su último partido. De ninguna manera su carrera merecía un final así.

Fiel a su estilo, Zidane reconstruyó su leyenda desde el costado de la línea de cal. El entrenador demostró toda su capacidad. Defiende a sus jugadores -aunque los críticos consideran que les soltó la mano a James Rodríguez y Gareth Bale, a los que utilizó mínimamente esta temporada-. Transmite tranquilidad y confianza. Sus dirigidos saben que no es uno más y lo respetan. No necesita frases polémicas, asimila la presión y se adapta a todas las necesidades. Puede proponer un juego netamente ofensivo o armar un esquema sólido en defensa y efectivo en ataque, como el actual.

Al suspenderse La Liga de España debido a la pandemia, Real Madrid estaba dos puntos abajo de Barcelona, que cuenta con la ventaja de tener a Messi. Sin embargo, con la reanudación de la competencia todo cambió. Real Madrid estableció una racha impresionante de triunfos que le permitió coronarse campeón una fecha antes del final. “Este equipo se acostumbró a jugar sin público y se mentalizó para encarar un final de temporada atípico. Ese es mérito del técnico”, sostuvo Hugo Gatti, el recordado arquero, que está radicado en España, donde trabaja como columnista deportivo y participa del programa televisivo “El Chiringuito”. Allí se mueve como pez en el agua en medio de las polémicas y discusiones.

“La Champions es la Champions. Pero la liga española demanda un esfuerzo tremendo. Son 38 jornadas y al final tienes que sumar más puntos. Para mí es la más difícil, la más complicada. La conseguimos a base de muchos sacrificios”, explicó Zidane al analizar el título obtenido. Uno más para las estadística. Uno muy especial para él, que habla poco pero se expresa como ninguno en un campo de juego.