La llegada del hombre a la Luna, el 20 de julio de 1969, inspiró a Enrique Febbraro para iniciar en Buenos Aires una tradición que quedaría arraigada para siempre entre los argentinos. Por aquel entonces, este escritor multifacético de numerosas profesiones emprendió una campaña inédita y envió miles de cartas. ¿El fin? Transmitir que había vivido el alunizaje como un gesto de amistad entre el hombre y el universo que merecía ser festejado. Así, desde los 70, la jornada pasó a la posteridad nacional como el Día del Amigo. Cinco décadas más tarde, en los tiempos del coronavirus, la celebración original sufre un embate: sería postergada -al menos de forma oficial- para el 21 de septiembre en Tucumán, que cursa la “Fase 5” de la cuarentena sin circulación viral.
Fuentes de la Casa de Gobierno le adelantaron ayer a LA GACETA que el gobernador, Juan Manzur, firmaría “en las próximas horas” un decreto para que los festejos coincidan con el Día del Estudiante y el inicio de la primavera. Como el distanciamiento social es la norma, el objetivo es evitar reuniones sociales masivas y la aglomeración de jóvenes en bares.
Los alcances de la medida aún no fueron difundidos. De forma extraoficial, trascendió que la postergación sería adoptada como una recomendación, más que una prohibición. Lo cierto es que el miércoles a la noche, durante el programa Panorama Tucumano que emite LG Play, el ministro de Seguridad provincial, Claudio Maley, ya había mencionado que algunos distritos evaluaban pasar el festejo para septiembre. Rosario fue una de las primeras ciudades en disponer la normativa.
“Seguimos siendo inflexibles con las reuniones masivas. Sólo es posible juntarse con hasta 10 personas. No hagamos que el Día del Amigo se tenga que salir a disolver reuniones”, había insistido la titular de Salud, Rossana Chahla, en esa misma oportunidad, que reunió en televisión a las autoridades del Comité Operativo de Emergencia (COE). Según el protocolo que ese organismo aprobó el 12 de junio, los encuentros familiares y sociales sólo pueden ocurrir de 10 a 24 los viernes, sábados, domingos y feriados.
Este año, el Día del Amigo cae en lunes. ¿Qué sucederá, entonces? Hasta ahora, las informaciones oficiales advierten que este fin de semana se intensificarán los controles. “Habrá más presencia policial por esta fecha especial. Hay que cuidar a los tucumanos”, expresó el coordinador general de acciones preventivas del COE, Elio Cuozzo, antes de que se supiera la noticia de la inminente postergación. “Si quiero a mis amigos, me quedo en casa y los saludo por teléfono. Este día no cambia la situación epidemiológica”, había transmitido ya al respecto Luis Medina Ruiz, secretario ejecutivo médico del Siprosa.
¿Y en los bares?
La medida que adoptaría el Gobierno cayó “por sorpresa” entre los comerciantes gastronómicos. “La única forma de postergar el Día del Amigo es que prohíban abrir los negocios, y eso sería un absurdo”, opinó Ernesto Gettar, presidente de la Unión de Hoteles, Bares y Restaurantes de Tucumán. Consultado por este diario, el empresario dijo que hasta anoche ninguna autoridad se puso en contacto con él para consensuar qué ocurrirá el lunes con la actividad. “No tiene por qué haber aglomeraciones si hay un protocolo que cumplir. Una prohibición sería un golpe para el sector y el Gobierno también”, consideró.
Gettar manifestó su disposición para ofrecer sugerencias y se quejó por la falta de comunicación oficial. “Es cierto que es una fecha que el público sale de forma masiva, pero siendo creativos podemos hallar soluciones. Por ejemplo, podrían extenderse los horarios ese día para evitar que eso suceda -manifestó-. No nos pidieron opiniones; hay mucho por recomendar. Tenemos que controlar también la pandemia económica que arrasa”.