La pandemia ha revolucionado la forma en la que se hace periodismo. La irrupción de las redacciones remotas, el fortalecimiento de las plataformas digitales y el crecimiento vertiginoso de las audiencias han sido algunos de los hechos que han experimentado los medios de todo el mundo durante los últimos meses. En el caso de Argentina, sin embargo, esos cambios han estado acompañados por un aumento constante en los costos, caídas preocupantes en los ingresos y, en varias ocasiones, una “demonización” de la prensa por parte del poder político.

Esas han sido algunas de las reflexiones que dejó ayer el panel “Bajo la lente del periodismo” durante la última jornada virtual del XXIII Encuentro Anual de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE). A lo largo de casi dos horas, debatieron sobre la visión empresarial y el futuro de los medios José del Río, secretario general de redacción de La Nación; Ricardo Kirschbaum, de Clarín; Daniel Hadad, CEO de Infobae; y Gustavo González, presidente de Editorial Perfil.

La reunión fue moderada por Graciela Martini, miembro de ACDE, quien invitó a los directivos a compartir sus miradas sobre la industria de los medios a partir de su función social y los desafíos presentes. El planteo común fue que el Estado debe respetar la independencia de la prensa y la libertad de expresión. Además, los responsables editoriales coincidieron en que el coronavirus aceleró y agudizó una serie de procesos que ya se estaban gestando en el mundo de la comunicación.

“La pandemia exige lo mejor de las organizaciones periodísticas: más innovación, más credibilidad y más verosimilitud en la información. En Argentina es habitual que no se discutan hechos, sino intenciones y mensajeros”, expuso Kirschbaum. El secretario general de la redacción de Clarín fue crítico respecto a la situación actual de la prensa en el país. “Hay ciertos sectores políticos que refuerzan la idea de que el periodismo debe cumplir órdenes como si fuera una rama del Estado”, advirtió. Según su análisis, se trata de una “tendencia latente y arraigada” cuyo peligro aumenta ante la debilidad económica que experimenta el sector.

“La pandemia puso en foco la sustentabilidad de los medios. Hay récords de audiencia, pero los ingresos han bajado y los costos son altos”, precisó Hadad. En otra instancia, agregó: “la industria en Argentina es chiquita porque lamentablemente la economía es chiquita y el mercado publicitario es chiquito”. Así, tanto él como del Río pidieron que el empresariado haga oír su voz ante “la puesta en duda de la libertad de expresión y la propiedad privada”. “No volvamos a vivir en el silencio; cuesta caro”, consideró el secretario de La Nación. “El empresariado argentino está con la boca cerrada, con pánico, con miedo y la verdad es que no entiendo por qué”, reclamó el fundador de Infobae.

Por su parte, González dijo que la imagen de los referentes del sector privado “no es la mejor” en el país y que los medios poseen ahora una responsabilidad adicional ante la incertidumbre que vive la sociedad. “Hay que tener la piel dura sobre las presiones”, recetó. Y ahondó: “la intervención del Estado en la economía, que puede ser razonable dentro de esta excepcionalidad, puede entrar en conflicto con otros derechos como la libertad de expresión”.


La ley del teletrabajo

Por el aislamiento social, la mayoría de las redacciones están vacías y sus miembros trabajan desde sus casas. Del Río, por ejemplo, especificó que ayer en La Nación “sólo eran cinco sobre un total de 350”. “El teletrabajo fue un cambio enorme en las relaciones laborales”, observó el presidente de Perfil.

Sobre ese punto, Hadad opinó que el Estado “entorpece” la labor de los privados con la “sanción de una muy mala ley”. “La modalidad ya venía funcionando de manera armónica y con una eficiencia notable. Ahora apareció Papá Estado”, se quejó. “Se hizo un trámite exprés y hasta pareciera que es adrede para que no sea viable el sector privado”, aportó del Río.