Finalmente llegó el momento. Después de cuatro meses de hablar vagamente del regreso de los entrenamientos en el fútbol argentino, como si se tratara de un futuro lejano, empezaron a discutirse fechas precisas: de la vuelta a las prácticas y de la competencia.

“Hay presiones y necesidades, en esta semana se cerrará el protocolo y salvo una catástrofe, el 5 o el 10 de agosto se volvería a entrenar y en septiembre podemos estar jugando”, manifestó Nicolás Russo, presidente de Lanús y vocal del Comité Ejecutuvo de la AFA.

Desde que comenzó la pandemia y pasó un tiempo considerable para hablar de un posible regreso, los presidentes de los clubes y demás dirigentes, como Claudio Tapia, afirmaron que no hablarían de esto si las condiciones sanitarias no estaban dadas y sin el consentimiento de las autoridades del Poder Ejecutivo. Lo propio hizo en todo momento Ginés González García, ministro de Salud de la Nación. Al parecer el escenario se dio y podría haber fútbol en septiembre.

“Habrá que ver cómo se juega el próximo torneo y si lo dividimos en algunas zonas. Agremiados ya sabe que se puede extender hasta los últimos días de diciembre. La idea es también jugar la Copa Argentina”, agregó Russo, quien además es diputado por la provincia de Buenos Aires (Frente de Todos).

Antes, vendrán los entrenamientos y una especie de pretemporada que duraría, como máximo, un mes y medio. Lejos quedó el reclamo de Marcelo Gallardo, que avisó en su momento que ese período de entrenamientos previos a volver a jugar debía ser -como mínimo- de dos meses. En esos entrenamientos se aplicará el protocolo que señala el propio Russo y que debería aprobarse esta semana.

En cuanto a la vuelta de las competencias internacionales, el dirigente de la Asociación del Fútbol Argentino sostuvo: “Conmebol intentará comenzar cuando estemos los 10 países disponibles. Creemos que todo empezará los últimos días de septiembre o los primeros de octubre”.



Nostalgia por el "viejo" fútbol

La pandemia por la covid-19 obligará al mundo a que se replanteen varias situaciones en la vida cotidiana. Los protocolos que crearon las autoridades sanitarias de los distintos países, y que en Argentina se aprobarán en breve, harán que el fútbol se viva de una forma muy distinta. Y hasta con una pasión contenida.

Jugar sin público es uno de los cambios más grandes y es lo que ya se puede ver en los partidos que por medio de la televisión llegan desde Europa. Ver esto hace que los amantes del más popular de los deportes extrañen lo que hasta hace no mucho tiempo era una constante: las tribunas colmadas y los fanáticos dando rienda suelta al sentimiento por su club. Otras de las nuevas facetas que los protagonistas deberán olvidar es compartir vestuarios y las concentraciones con el objeto de prevenir contagios de un virus que todo indica que llegó para quedarse por mucho tiempo.

A través de los años, quienes transitan por el mundo del fútbol saben que las medidas que se están tomando atentarán con el folklore de una disciplina tan popular.

PROTAGONISTAS. José Gutiérrez, Mario Pedraza, Pedro Arturo Monteros (los tres en la cancha de Atlético Concepción) y Adrián Uslenghi, opinaron del fútbol y sus protocolos.

Uno de las dotaciones que le “sacó” el mayor provecho a esa convivencia estrecha en los vestuarios y en las concentraciones es aquel inolvidable plantel de Atlético Concepción, que en la década del ‘80, bajo la conducción táctica de Hugo Manuel García, peleó con mucha autoridad la hegemonía que siempre establecieron Atlético y San Martín en el orden local.

“Uno que compartió tantos años de vestuario es consciente de lo relevante que es convivir con los compañeros, antes, durante y luego de finalizadas las prácticas. Es natural que, en esos momentos de intimidad, se empiecen a solidificar los grupos. Si las medidas anunciadas entran en vigencia, como se especula hasta tanto aparezca la bendita vacuna, va a perjudicar a todos. Incluso a los entrenadores que verán reducidas las posibilidades de unir a sus planteles, sobre todo ahora que las reestructuraciones son profundas en cada comienzo de temporada”, dijo Pedro Arturo Monteros, uno de los mayores referentes de aquel grupo que ya está en la historia grande de la institución del este tucumano. El volante central también formó parte, en 1988, del plantel de San Martín que logró un recordado ascenso a Primera división de la AFA.

“Chiquito”, como se lo conocía en el ambiente futbolístico, reconoce que cuando en la década del 80 apareció en la Primera de los “bandeños”, gran parte de su formación futbolística y personal se la adjudica a la disciplina que en esos tiempos supo inculcarle García. Él fue un inolvidable técnico que condujo al plantel en los hechos más trascendentes de la historia futbolística de la entidad de Banda del Río Salí. “Él era un tipo motivador como pocos. Tenía una personalidad desbordante que contagiaba a quienes lo frecuentábamos en el día a día. No le gustaba perder ni en las prácticas. Era un obsesivo de su trabajo. Esa constancia que ponía en cada acto de sus tareas nos la terminó transmitiendo a nosotros. que conformábamos un plantel humilde con mucho hambre de gloria”, comentó quien hoy cumple tareas en la Casa de Gobierno.

Otro que estuvo en aquellos tiempo de bonanza de los “Leones” es José “Tom” Gutiérrez, el marcador central que surgió en el club y formó recordadas duplas centrales con Roberto “Nene” Rosales y Oscar González. “Recuerdo que previo a los entrenamientos, el ‘Fastidioso’, como lo habíamos bautizado a Hugo (García), nos daba prolongadas charlas técnicas que nos servían para ir corrigiendo errores y profundizando su estilo de juego táctico. Además, esos momentos eran claves para hablar con tus compañeros y conseguir el entendimiento que era necesario para que luego, dentro del campo de juego, pudiéramos desarrollar el planteo que pregonaba el entrenador. Me parece que si se pone en marcha el protocolo de que los jugadores no estén juntos en el vestuario, los técnicos van a ver complicadas sus tareas, porque sus dirigidos no van a tener esa convivencia elemental que necesita todo grupo”, dijo “Tom”, que abandonó el fútbol a los 24 años, por diferencias que mantuvo con la dirigencia bandeña de aquellos tiempos.

Para Mario Amadeo Pedraza, aquel volante por la derecha que se complementaba a la perfección con Monteros, es una verdadera tragedia. “Aunque no soy adicto a observar los partidos de las ligas de Europa, cuando veo las tribunas vacías y con audios que simulan la presencia de público doy gracias por haber tenido la posibilidad de jugar en la B Nacional y a estadio lleno. Me imagino la frustración que deben tener los jugadores: saber de antemano que estarán solos en un gran estadio como son todos los europeos”, apuntó.

Para él, los hinchas también tendrán que acostumbrarse a una nueva normalidad. “Vamos a tener que empezar, tristemente y mientras dure esta pandemia, a vivir los partidos por televisión. Para el fanático quedará la única posibilidad de saber que, mientras no encuentren una vacuna para contrarrestar los efectos del virus, tendrá que conformarse de vivir esa pasión a la distancia. Si ya era triste que a los partidos no se los pueda jugar con la presencia de las dos hinchadas, ¿se imaginan lo que será ver los tendidos vacíos y que los protagonistas del espectáculo no puedan compartir con su hinchada la alegría de un triunfo o la tristeza de una derrota? Ojalá que esto pase lo más rápido posible, porque esta situación le está haciendo mucho mal al fútbol”, dijo Pedraza.