El narcomenudeo recuperó terreno en los barrios de la capital con la flexibilización de la cuarentena. Estas redes han aceitado su mecanismo de distribución y la modalidad delivery se posicionó como la forma de sortear los controles oficiales durante el aislamiento por el coronavirus. Además, sigue siendo un “emprendimiento” exclusivo en la mayoría de los casos. La organización pasó de mano en mano en una misma familia para sostener el territorio en el vecindario. Y si algún grupo externo daba pasos para introducirse en la venta a pequeña escala de droga, se acudía a la amenaza como primera opción.

Una serie de operativos de la División Antidrogas de la Policía Federal evidenció que este eslabón del narcotráfico ha sostenido el “negocio” en la provincia durante junio. Al menos seis organizaciones dedicadas al narcomenudeo, de acuerdo a fuentes oficiales, fueron desbaratadas en el mes pasado. Muchas de ellas se movían en sus respectivas áreas de la capital, como la zona de calle Bolivia al 2.300 o los barrios Alejandro Heredia, Villa 9 de Julio o Bajo La Pólvora. También en barrio Arcor, en San Isidro de Lules.


Todo en dosis

En esos procedimientos se secuestraron en total más de medio kilo de cocaína; alrededor de 500 gramos de marihuana y unas 250 unidades de psicofármacos. La mercancía estaba dispuesta en dosis, lo que reflejaba la comercialización a pequeña escala, explicaron fuentes de las investigaciones. A la vez, se incautaron en los allanamientos cinco armas y más de $ 250.000, y se detuvo a 19 personas.

ELEMENTOS. Secuestro de droga y dinero de la Policía provincial.

En Tiro Federal fue ubicada una vivienda del clan de Miriam Soria, condenada en marzo a seis años de prisión por la comercialización de estupefacientes en el juicio oral contra Nilda Gómez. Según el fallo del Tribunal Oral Federal, “La Negra Miriam” ocupó un lugar importante en la organización de “La Cabezona”. Era colaboradora de la jefa de la organización y, a la vez, tenía puntos de venta de narcomenudeo en esa barriada y en Villa 9 de Julio.

“Todos los ingresos de la propiedad estaban fuertemente protegidos. Había portones y puertas de hierro reforzado y cámaras de seguridad externa”, describió una fuente cercana a la causa. Allí se desarrollaría la venta de sustancias ilegales y también delivery. De acuerdo a datos oficiales, fueron detenidos la hija y los nietos de Soria durante un operativo de la Policía Federal. También se secuestraron cocaína y marihuana, entre otros elementos.

Esa misma propiedad había pertenecido a Soria y en esos momentos vivían la hija y los nietos. “La Negra” cumplía hasta hace un mes prisión domiciliaria en la casa de lado, también de su propiedad. Luego se trasladó a las afueras de la ciudad. Respecto del allanamiento, un allegado a la familia dijo que la cantidad secuestrada era para consumo personal.


Vestidos de policías

En otra pesquisa se desarticuló a una organización que, además de venta de estupefacientes, concretaba robos bajo distintas modalidades. Inclusive, los investigadores se dieron con que los integrantes, con vestimenta de policías de la provincia, salían durante la noche e ingresaban a las casas simulando allanamientos. Así reducían a los ocupantes y sustraían los bienes. Un caso semejante se registró en la zona de Bolivia al 2.300. Los compradores llegaban hasta ese lugar y entregaban elementos robados a cambio de droga.

Entre las distintas investigaciones, se sumó el caso de la “curandera”, en Lules. Durante el procedimiento, se secuestraron dinero en efectivo y más de 200 dosis de clorhidrato de cocaína o cocaína en polvo, mercancía valuada en más de $ 100.000, teniendo en cuenta que el precio de una “alita” en el circuito ilegal rondaría los $ 500.

“Con la flexibilización de la cuarentena, se notó un incremento en los hechos compatibles con narcomenudeo. Por supuesto, esto también está relacionado con los controles en las fronteras, ya que bajaron un poco las inspecciones estrictas”, explicó el subdirector general de Drogas Peligrosas de la Policía local (Digedrop), Javier Villafañe.

En junio, personal de esta área de la fuerza provincial, a cargo de Antonio Fleury, concretó dos allanamientos en Las Talitas y en San Miguel de Tucumán. Se incautaron ravioles y bochitas de cocaína y marihuana y dinero en efectivo, entre otros elementos. Asimismo, intervino en 24 operativos por distintos delitos, como robo, sitios donde se habían hallado estupefacientes: 2,5 kilos de marihuana, 29 plantines y más de 650 gramos de cocaína en total. De ese número de actuaciones, se presentaron seis casos en el servicio penitenciario (más de 250 pastillas).