Desde que se suspendieron las actividades presenciales en la UNT, docentes y estudiantes venimos haciendo enormes esfuerzos para sostener nuestro vínculo pedagógico y los procesos de enseñanza/aprendizaje.

Más de 3.000 aulas virtuales, cientos de materiales didácticos, atención de foros, consultas a horas inesperadas, horas y horas en grupos de WhatsApp, así lo testimonian.

Pero el voluntarismo no es suficiente: decenas de miles de estudiantes están quedando afuera por falta de recursos.

No hay una política de becas y las ayudas a los estudiantes que lo necesitan son en cuentagotas.

En  estos 100 días, ni el gobierno nacional ni las autoridades universitarias han dado respuestas a los desafíos que presentó esta  crisis al sistema educativo: ni computadoras, ni conectividad, ni compensación de los gastos que hacemos los docentes para sostener los  cursados virtuales. 

La apuesta por evitar el fracaso por medio de exámenes virtuales es un espejismo que solo va a servir para que avance aún más la desigualdad y se amplíe la brecha entre quienes pueden participar y quienes no pueden hacerlo por falta de recursos. Por otro lado, no hay ninguna garantía de confiabilidad, ni de acreditación ni de validez en esta modalidad de evaluación. Rechazamos el intento de obligar a los docentes a evaluar en estas condiciones: es un atropello a la libertad de cátedra y a la autonomía de los equipos docentes de cada asignatura. 

Desde ADIUNT llamamos a toda la docencia, al estudiantado de la UNT y al conjunto de la comunidad universitaria a debatir la gravedad de la situación y a impulsar acciones de lucha en defensa de nuestros derechos educativos.

ADIUNT