En estos días circuló un texto en redes sociales titulado “Azulunala”, firmado por Carolina Randle, de Buenos Aires, referido a los problemas de comprensión de la letra de la Canción a la Bandera (“Aurora”), en el que explica las curiosidades lingüísticas con que se enfrentan los escolares argentinos cada vez que la entonan en el patio de la escuela.

El texto cita el análisis que hizo Juan Sasturain (actual director de la Biblioteca Nacional) sobre la génesis y el itinerario de la canción en una nota publicada el 10 de noviembre de 2008 en “Página 12”, titulada “Allora, parliemo di Aurora”. “No siempre se sabe por qué hemos terminado cantando una hermosa canción -me encanta la melodía- que se entiende tan poco y que ni siquiera se llama así -escribió Sasturain-. La cuestión básica es que Aurora es una traducción, no un texto original castellano”.


Ópera para el teatro Colón

En 1908, a punto de conmemorarse  primer Centenario de la Revolución, el Gobierno del presidente José Figueroa Alcorta encargó una ópera dedicada a exaltar los valores patrios al músico argentino Héctor Panizza (foto inferior), formado en el conservatorio Giuseppe Verdi de Milán. El argumento estuvo a cargo del italiano Luigi Illica, autor de los textos de Tosca y Madama Butterfly , y del argentino Héctor Cipriano Quesada, quien aportó información histórica y el contexto nacional a la ópera “Aurora”, que se estrenó el  5 de septiembre de 1908, en la inauguración del teatro Colón. Estaba escrita en italiano y fue interpretada en ese idioma por la soprano María Farnetti, el tenor Amedeo Bassi (foto superior) y el barítono Titta Ruffo.


Amor en medio de la lucha

La acción transcurre durante los sucesos de mayo de 1810 en la provincia de Córdoba. La protagonista, Aurora, es hija del jefe de las fuerzas realistas en la ciudad mediterránea, y se enamora de Mariano, un joven patriota. “Las tribulaciones de los amantes se recortan contra el telón de fondo patriótico de la lucha por la Independencia”, relata Sasturain. Tuvo gran éxito un aria que cantaba el tenor Amadeo Bassi (Mariano) al final del segundo acto (se puede escuchar la versión original en You Tube) . Ante el amanecer, “descubría” en la figura de un águila que planeaba en lo alto la imagen de la bandera nacional y le cantaba. El aria, de poco más de tres minutos, emocionó tanto a los espectadores que debió ser repetida por Bassi, y así en las sucesivas representaciones. Siempre cantada en italiano.


La versión en castellano, en 1945

Cuenta Sasturain que el gobierno emergente de la Revolución de 43, con su obsesión por la pureza del idioma, habría sido el que insinuó la necesidad de “nacionalizar” la ópera . Se le encargó a Josué Quesada -hijo de Héctor Quesada- traducir el libreto junto a Angel Petitta. “Esa versión en castellano se estrenó otra vez en el Colón el 9 de julio de 1945 ante el presidente (Edelmiro) Farrell y el entonces coronel (Juan Domingo) Perón. De nuevo el éxito de la ópera y sobre todo del aria consabida fueron tumultuosos y no tardó en producirse el decreto oficial que convirtió a la bellísima Canción a la Bandera (que nunca dejaría de ser Aurora) en desayuno patriótico obligatorio para los escolares argentinos”.


Un águila inexistente en Argentina

Además del error histórico del argumento de la ópera de ubicar en Córdoba los sucesos de 1810 y de mencionar la bandera que sería creada dos años después, en 1812, la letra de la canción fue traducida con errores del italiano. Sasturain señala que el italiano Illica le hace ver a Mariano, alta, en el amanecer, un “aquila guerriera” (como el águila real europea, de plumas pardo-doradas en cuello y cabeza) que al ser iluminada por los rayos del sol sufre una rara transformación,  con un ala “azurra” (azul) “como il mare” y la otra también “azurra”, como el cielo.


El rostro que era pico  

En el original italiano, la expresión “aureola irradiale” (la aureola de rayos del amanecer que ilumina al águila) se traduce como “aurora irradial”, palabra que no existe en español, aunque quedó con el significado de “irradiante” (que despide rayos). Luego se traduce el verso “il rostro d’or punta de freccia appare” como “punta de flecha el áureo rostro imita”, pero “rostro” en italiano significa “pico”: es decir que el pico del águila, iluminado, parece una punta de flecha, el extremo metálico del asta. Luego, el verso “Y forma estela al purpurado cuello”, según dice Sasturain, “es un delirio” por “porpora il teso collo e forma stello”, que quiere decir que enrojecen (los rayos del sol) el tenso, alargado cuello (del águila) y forman el tallo (“stelo”, no es “estela”), el asta de la bandera. Y así se completa la alegoría, ya que “el ala es paño” (“drappo”) y “l’aquila é bandiera”, concluye Sasturain.


Del melodrama al vuelo triunfal

La ópera es un melodrama y termina cuando Mariano es condenado a muerte por traición al rey; Aurora lo visita en su celda. Ambos consiguen escapar y los centinelas los sorprenden y disparan. Ella cae herida y exclama: “Te amaré por toda la eternidad, porque el cielo es Aurora, y es Aurora de la Patria!”, y muere en brazos de Mariano, según se relata en “El arcón de la historia argentina”. El melodrama quedó opacado en el canto en el vuelo triunfal del águila guerrera y en el estribillo emocionado: “Es la bandera /de la patria mía /del sol nacida /que me ha dado Dios”.