La esclerodermia es una enfermedad autoinmune y crónica causada por exceso de colágeno en la piel y en otras partes del cuerpo, explicó en una clínica para periodistas on line Natalia Tamborenea, reumatóloga del Hospital General de Agudos Bernardino Rivadavia, de Buenos Aires.

Como pasa con todas las autoinmunes, no tiene cura. Puede tratarse, y el diagnóstico temprano mejora mucho la sobrevida en los casos graves, de modo que ante los síntomas (endurecimiento y estiramiento de la piel) urge concurrir al consultorio de dermatología o al de reumatología del Hospital Avellaneda (Catamarca 2.000).

La enfermedad es poco frecuente y afecta especialmente a mujeres jóvenes (entre 20 y 40 años), y el síntoma más frecuente es el Fenómeno de Raynaud, espasmos vasculares que bloquean el flujo sanguíneo a dedos (manos y pies), orejas y nariz.

Las personas que presentan sólo síntomas en la piel tienen mejor pronóstico, pero la enfermedad puede generar compromiso gastrointestinal, dolor articular e hipertensión pulmonar, y en los casos graves, insuficiencia cardíaca y fibrosis pulmonar.

“Dadas estas características, es crucial un abordaje interdisciplinario -destacó Rodolfo Pérez Alamino, del Servicio de Reumatología del Avellaneda-. Porque los compromisos no dermatológicos hay que sospecharlos. Si se espera a que hagan síntomas, puede ser muy tarde. Especialmente en las fibrosis respiratorias, que son las causantes de la mayor cantidad de muertes por esta enfermedad”.