ATLANTA, Estados Unidos.- La muerte de Rayshard Brokks en manos de la Policía de Atlanta desató una nueva serie de disturbios en esa ciudad norteamericana, que incluyó el incendio del local de comidas donde murió el afroestadounidense de 25 años, terminó con la detención de al menos 36 personas y la renuncia de la jefa de la Policía local.

Después de que se conoció la muerte del joven de 25 años a manos de la fuerza policial, se desataron protestas en Atlanta y otros puntos de Estados Unidos.

Aún no se disipan las mayores manifestaciones de repudio contra la violencia policial en 50 años, provocadas por otro asesinato en manos de las fuerzas de seguridad, el de George Floyd, en Minneapolis.

La Policía se presentó en un local de comidas rápidas, por la denuncia de que un auto obstruía el ingreso a la playa de estacionamiento, lo que desató un episodio en el que Brokks resultó muerto a balazos.

Los videos difundidos exponen que Brokks dio positivo en un test de alcoholemia, que luego se resistió a ser detenido por los policías Garrett Rolfe y Devin Brosnan, e intentó huir. Fue perseguido por Rolfe, quien sacó su arma y disparó tres veces.

Al conocerse el hecho, grupos de manifestantes se convocaron en el lugar del asesinato. La protesta se hizo más numerosa cuando en las redes sociales se viralizó un video que mostraba a Brooks luchando con dos policías blancos en el estacionamiento.

La Policía intervino entonces para intentar disolver la concentración, arrojando gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes y detuvo a 36 personas.

Tras las cargas policiales, algunas personas se trasladaron hasta el recinto de la Zona 3 del Departamento de Policía de Atlanta para continuar las protestas.

Luego de que se conociera el video de los agentes disparando contra Brooks, la jefa de policía de Atlanta, Erika Shields, anunció su renuncia. “Si vamos a cambiar la narrativa en torno a la Policía, debemos ser responsables, independientemente de la situación o el estrés que pueda traer”, dijo Shields en una carta en la que anunció su dimisión, pero en la que también destacó la trayectoria de los efectivos acusados. “Conozco a los oficiales despedidos y son buenas personas y buenos policías”, dijo.

En Atlanta, la segunda ciudad con mayor población negra en Estados Unidos (54%), las manifestaciones contra el racismo fueron masivas y constantes desde hace casi tres semanas.

Aunque con intensidad mermada, algunas acciones de protesta se repitieron en algunas otras ciudad del país. En Washington, un grupo de manifestantes marchó a través de la ciudad y hacia una ruta que se dirigía al norte de Virginia.

En Nueva Orleans, los manifestantes derribaron una estatua del comerciante y propietario de esclavos John McDonogh, y la arrojaron al río Mississippi, una acción que se repitió en los últimos días en ciudades de Estados Unidos, y también de Inglaterra, origen de muchos de los barcos que traficaban esclavos desde África.

En Seattle, centenares de manifestantes volvieron a movilizarse por la “Zona Autónoma de Capitol Hill”, seis manzanas del este de la ciudad, muy cerca de un gran recinto policial, que el gobierno local ordenó desocupar en medio de las protestas antirracistas.

Los manifestantes renombraron el área como “protesta organizada de Capitol Hill”, que según ellos refleja mejor su causa, y no se registraron incidentes durante la jornada.

En Montpelier, la capital de Vermont, docenas de voluntarios pintaron un mural de Black Lives Matter frente a la casa del estado. (Télam)