Los hijos de Sandra Liliana Saravia aseguran que el suicidio de su madre pudo haber sido inducido por su ex marido, Jorge Alfredo Paz. Gabriela Franco, de 34 años; Rubén Paz, de 25; y Iara Paz, de 18, buscan que la Justicia considere esta hipótesis, teniendo en cuenta que la investigación está en curso y no se ha cerrado. Los hermanos, amparados por la fundación María de Los Ángeles, declararon ya como testigos del hecho ante la Fiscalía Especializada en Homicidios.
“Mi hermana se despertó y le preguntó a Paz por la mamá. Pero él no supo qué responder. Al rato, mi hermana la encontró muerta y empezó a gritar; ahí una vecina llamó a la Policía”, relató Gabriela.
“El día que la encontramos, él entraba y salía de la casa fumando cigarros. Una persona normal hubiera entrado en crisis por la situación: mi mamá llevaba ya dos horas colgada. La podía haber descolgado al menos”, añadió la hija.
Rubén Paz no dudó en compartir el planteo de sus hermanas. “Lo raro es que haya esperado que uno de los hijos se despertara y la reconozca. Luego se encontraron las pruebas del cuaderno y los mensajes. Ni hablar de la violencia de género que hubo en la pareja. Hay cosas que no cierran, por eso planteamos esta hipótesis”, señaló acerca de su padre, que dio avisa a la Policía cinco horas después del deceso de la mujer.
“Dudé desde el primer momento por la reacción de él, que no me dijo nada. Yo me desperté porque escuché ruidos raros. Después de eso, no le hablé más. Nosotros ya estábamos enojados con mi padre porque había vuelto a nuestra casa”, recordó Iara.
Gabriela no dudó al argumentar otros motivos por los cuales sospechar del padre de sus dos hermanos. “Él una vez había tratado de ahorcar a mi madre con el cable de un teléfono fijo. De hecho, esa vez empezamos a acudir a abogados para que se separaran y no haya acercamiento. Logramos que se fuera de la casa; pero no que se concretara el divorcio. Se fue porque mi mamá lo corría, ella ya no quería que estuviera en la casa; pero el tipo se plantaba ahí y decía que él era dueño de la casa”, argumentó.
Los hermanos indicaron que en el celular de Saravia se encontraron grabaciones que su marido le enviaba hostigándola. También dijeron que tendrían evidencia de que Paz tenía otra pareja y que la acosaban con videos.
“No solo había indicios en el celular, sino que nuestra madre también tenía un cuaderno. Allí, ella llevaba anotaciones de todo lo que sufría por causa de él”, explicó Gabriela. Su hermana, al respecto, agregó: “cuando mi mamá hacía los trámites del divorcio, él le mandaba mensajes diciéndole que no hiciera nada porque le podía salir en contra. La llamaba por teléfono a la madrugada y le mandaba videos en los que aparecía manteniendo relaciones sexuales”.
Dura Acusación
“En una carta mi mamá cuenta que él abusaba de mi y de mi hermana. Explica cómo a mi madre la emborrachaba, la violaba y fotografiaba desnuda. Cuenta que la golpeaba y que la quiso ahorcar”, denunció una de las hijas de Saravia. Antes de su muerte, la mujer habría dejado dos manuscritos ocultos.
Iara contó que Paz había vuelto a casa para su cumpleaños, y que nunca más se fue. Luego, las peleas en la familia habrían continuado hasta llegar al fatídico desenlace. “Él no podía verla bien a mi mamá, por eso volvió”, cerró Gabriela.