La que pasó fue la semana más convulsionada para el rugby argentino en mucho tiempo. El letargo de la inactividad a causa de la pandemia se resquebrajó de la noche a la mañana cuando comenzaron a brotar conjeturas por todos lados, algunas con tintes apocalípticos, augurando la inminente extinción de Jaguares, el éxodo masivo de jugadores a Europa y el derrumbe de la estructura profesional que la Unión Argentina de Rugby viene apuntalando desde hace varios años. El escueto y poco claro comunicado emitido por la entidad madre para calmar las aguas no hizo más que alimentar las suspicacias, por lo que las autoridades se vieron en la necesidad de convocar a una conferencia de prensa vía Zoom el viernes para echar luz sobre ciertas cuestiones.
La primera fue la de desmentir las versiones que daban por hecha la expulsión de Jaguares del Súper Rugby. “Se está evaluando un conjunto de alternativas sobre cómo podría ser la competencia en 2021, pero son todas hipótesis. No hay ninguna definición”, aclaró Marcelo Rodríguez, presidente de la UAR, y advirtió que lo más seguro es que no la haya hasta fin de año. Lo cual, es bastante lógico: la mayoría de los países recién está comenzando a asomar la cabeza tras la fase más estricta de la cuarentena, liberando actividades específicas en forma gradual, por lo que el panorama aún es demasiado incierto como para ponerse a diagramar en términos definitivos. Hacerlo hoy sería igual que dibujar sobre el aire, así que lo recomendable por ahora sería bajar la ansiedad y esperar a que se despeje un poco la niebla.
Por otro lado, es cierto que el nuevo escenario que plantea la pandemia (con restricciones en vuelos internacionales y la cancelación definitiva de la ruta Auckland-Buenos Aires por parte de Air New Zealand) prácticamente torna imposible que el Súper Rugby se siga jugando como hasta ahora. No es novedad que a los equipos de Nueva Zelanda y sobre todo de Australia no les hace ninguna gracia tener que cruzar medio mundo para jugar en Argentina; de hecho, muchos preferirían prescindir incluso de los sudafricanos. No por recelos, sino para ahorrarse el enorme desgaste físico y económico que implica recorrer tales distancias. Sin embargo, hay acuerdos que respetar. Por eso, el covid-19 aparece entonces como un inesperado “aliado” en su anhelo de articular una competencia entre ellos, más cercana y menos costosa, sobre todo teniendo en cuenta la alarmante situación económica por la que atraviesa Rugby Australia.
Escenarios
¿Quiere decir esto que se ha terminado el Súper Rugby, o que Jaguares ya no formará parte de él? No necesariamente. Lo que sí se puede firmar es que ya no será igual. Hay una nueva realidad y la competencia deberá adaptarse a ella. Por eso, en la mesa de Sanzaar se están tirando ideas acerca de posibles formatos que satisfagan las necesidades de las partes. Es probable que Jaguares, el más alejado del resto, deba resignar la posibilidad de jugar en suelo argentino y mudarse durante la competencia a otro lugar, tal vez Sudáfrica, como hacían los Pampas y como hizo Jaguares XV el año pasado en la Currie Cup. Una alternativa costosa, pero posible. Eso, claro, si los sudafricanos no giran hacia Europa, bastante más cercana en términos de husos horarios y hasta de estilo de rugby. Cheetahs y Southern Kings jugando el Pro 14 junto a equipos de Gales Irlanda y Escocia desde hace dos temporadas son un buen botón de muestra de que es factible.
En este reacomodamiento de piezas en el tablero, también existe la posibilidad de que Jaguares deba buscar nuevos horizontes. Adaptarse para no desaparecer. Hay quienes sugieren ir tanteando una posible competencia en Norteamérica, o buscar asilo en la flamante Superliga Americana, como una segunda franquicia argentina junto a Ceibos. A priori, puede parecer un estanque todavía muy pequeño para Jaguares, subcampeón del último Súper Rugby, pero no hay que perder de vista que algunas figuras seguramente emigrarán a Europa. Por lo pronto, ya lo ha hecho su conductor, Gonzalo Quesada, aunque la noticia no debería ser tan inesperada ni percibirse como síntoma de la extinción de la franquicia. Con la certeza de que Jaguares no iba a tener más competencia por el resto de 2020, y la incertidumbre acerca de lo que sucederá en 2021, era esperable que un entrenador tan codiciado como lo es el ex apertura de Los Pumas prefieriera aceptar una oferta conveniente antes que estar parado hasta quién sabe cuándo a la espera de novedades. También le convenía a la UAR liberarse de un contrato de esa magnitud ante este panorama, más allá de que sus finanzas estén en buen estado.
De Los Pumas, lo que ya se puede ir aseverando aunque no haya confirmación oficial es que no los veremos en suelo argentino hasta por lo menos mediados de 2021. Rodríguez confirmó lo que por ahora viene siendo la opción más lógica para que el Rugby Championship se juegue: correrlo hacia octubre y noviembre, y que los partidos se jueguen íntegramente en Australia. En tal caso, se baraja la posibilidad de sacrificar la ventana de noviembre. Por lo pronto, Fernando Rizzi, secretario de la UAR, hizo hincapié en que las relaciones con las demás naciones de la Sanzaar “está intacto”.
Reunión clave
El próximo lunes tendrá lugar en Dublín una reunión de World Rugby que interesa a los planes futuros de Sanzaar (y por ende de la UAR), ya que se discutirá acerca de cambios que se pretende introducir en el calendario mundial para compatibilizar las competencias de clubes y seleccionados de ambos hemisferios.