El Comité Operativo de Emergencia (COE) reforzó la vigilancia en los puestos camineros con agentes de las fuerzas de seguridad y del Ministerio de Salud. Mientras que los primeros controlan los papeles de los camioneros, los segundos se ocupan de verificar su sintomatología. Entretanto, en la ciudad, el otoño sacó del armario las prendas de abrigo, que hacen juego con los barbijos
Operativos en las rutas
Análisis a choferes que hayan viajado en las últimas dos semanas
La vigilancia epidemiológica se reforzó en los límites de la provincia. Los camiones pueden circular entre las 6 y las 23 por las rutas nacionales 38, 34, 9, 157 y en algunos casos ruta 40, según lo establecido por el Comité Operativo de Emergencia (COE). El Ministerio de Salud solicitó a las empresas de transporte una lista de trabajadores que hayan viajado en los últimos 14 días. De esta manera, se realizará la PCR (método de diagnóstico de la presencia o no del virus).
Un estricto control sanitario
El ingreso de los camioneros a la provincia
Los agentes sanitarios tucumanos profundizaron la vigilancia epidemiológica en los puestos camineros de acceso a la provincia. Por caso, los transportistas de larga distancia deben someterse a un control de temperatura, con el fin de desechar síntomas de covid-19. Con este sistema, el Gobierno intenta evitar la circulación comunitaria y, además, tratar de detectar a aquellos pacientes que pueden ser asintomáticos.
Al costado de la ruta
¿Qué sucede si el rodado intenta ingresar después de las 23?
En los puestos de frontera no dejarán ingresar a rodados de gran porte que intenten pasar después de las 23. El protocolo señala que los camiones deberán ser estacionados a los costados de la ruta, cerca de los puestos de control, hasta las 6 del día siguiente. Además, a los conductores se les solicitará datos como un número de celular y el destino de la carga.
Con gorro
Sólo se ven los ojos
La llegada del frío otoñal terminó de cubrir las cabezas de los tucumanos. En la foto, una mujer camina por la ciudad con gorro, barbijo y camperón. Si primero hubo que acostumbrarse a reconocer a los demás a partir de la mirada y el cabello, ahora será todavía más difícil descifrar los rostros. Por lo demás, el uso del barbijo está cada vez más extendido, al menos en las veredas céntricas. La gran mayoría de las personas no se lo olvida, y muchos negocios prohíben la entrada a quienes no lo llevan.
Con dibujos
Barbijos con estilo
La obligatoriedad del tapaboca terminó otorgándoles un terreno fértil a los diseñadores de moda. De los típicos barbijos clínicos, de hospital, mucha gente pasó a artículos de tela con diseños de todo tipo. Así, en la foto una mujer utiliza un tapaboca floreado al tiempo que se protege del frío con una gran capucha. En este nicho hay para todos los gustos: diseños con escudos de clubes de fútbol o bocas de superhéroes y telas de colores para hacer juego con el resto del atuendo. Esta moda facilita que los niños accedan a ponérselos con más facilidad, a pesar de la incomodidad que les puedan causar.
Vidrios empañados
Los barbijos a veces estorban la visión
Una mujer camina con anteojos, barbijo negro y bufanda, bien abrigada. Para las personas que utilizan lentes la mayor parte del día, el barbijo puede ser bastante molesta: al contener el dióxido de carbono de la respiración, empañan los vidrios y dificultan la visión. En cualquier caso, la gente con problemas de visión también se las ingenia para utilizar el barbijo.
Irreconocible
A veces hasta asustan
Un chico utiliza un cuello con motivo de calavera a modo de barbijo. También lleva un gorro con estampado tipo camuflaje y anteojos. Las formas más excéntrincas de prevención del contagio pueden resultar caricaturescas ¡y hasta dar un poco de miedo!