Grandes poblaciones de mosquitos. El clima, ideal para que sigan reproduciéndose. Y toda la atención puesta en una nueva enfermedad, el coronavirus. Mejor escenario imposible para que la epidemia de dengue siga expandiéndose por el país. “Uno de los grandes problemas es que la mayoría de las acciones que hoy se llevan adelante para controlar el Aedes aegypti son ineficaces; hay que buscar nuevas estrategias”, expresa el doctor en Química Héctor Masuh, investigador del Conicet y director del área de investigación sobre mosquitos vectores del Centro de Investigaciones de Plagas e Insecticidas (Cipein).

Masuh, que recorrió varios países de Latinoamérica dando charlas, trabaja en la búsqueda de nuevas herramientas de control vectorial. Entre otras cosas, ha creado una fórmula que atrae las larvas del mosquito hacia insecticidas que las eliminan. El experto es muy crítico a la hora de evaluar cómo las autoridades sanitarias encaran la tarea de prevención del dengue. “El descacharrado no sirve para nada porque en definitiva la gente no lo hace”, apunta al comienzo de la entrevista con LA GACETA. También reniega de las fumigaciones con máquinas agrícolas en las ciudades: “los políticos las hacen para figurar, pero no tienen ningún efecto sobre el mosquito”.

- En Tucumán se están haciendo muchas fumigaciones, ¿son una buena herramienta?

- En general estas acciones, que se llaman tratamiento espacial de mosquitos adultos y no fumigaciones, no están bien hechas. Para que sirvan deben realizarse con máquinas especiales que apliquen un aerosol y pequeñísimas gotas queden suspendidas en el aire, de forma que los mosquitos, cuando estén volando, entren en contacto con ellas. Y se necesita, además, que esas gotitas estén la mayor cantidad de tiempo posible en el aire. O sea, que también depende de la hora y del viento que haya ese día para que sea eficaz. Entonces, en primer lugar, cuando se utilizan máquinas agrícolas no sirven para nada porque estas dispersan gotas más grandes que inmediatamente caen al piso. Se deben usar máquinas de Ultra Bajo Volumen (ULV), por ejemplo. Si se hacen bien, sí son efectivas y necesarias estas medidas.

- ¿Por qué considerás que no sirve lo que se hizo hasta ahora para prevenir el dengue?

- Está a la vista. Desde 2009, cuando hubo una importante epidemia de dengue en el país, no hemos aprendido casi nada. Las estrategias que actualmente se aplican para controlar el vector de la enfermedad no llegan a una solución definitiva del problema. Nos seguimos basando más que nada en la recomendación de la OMS, que indica sacar los cacharros de la casa. Se orienta más que nada en la responsabilidad de la gente y en la solidaridad. Pero en los hechos la gente no lo hace; los vecinos no quieren que los molesten en sus casas y están preocupados por otras cosas. Por otro lado, el Aedes ha demostrado adaptarse muy bien a los domicilios. No va a dejar de reproducirse. Si les sacamos los recipientes encontrarán otros criaderos. Hay que buscar nuevas formas de bajar la densidad de mosquitos.

- ¿Y qué estrategias serían una buena opción?

- El Estado debe hacerse cargo. Hacer monitoreos de poblaciones de mosquitos y actuar en consecuencia. Una buena opción es utilizar las mismas máquinas que se usan para los tratamientos espaciales y, además de poner insecticidas, colocar larvicidas, de manera que las gotas con este producto caigan en todo tipo de recipientes y también en canaletas y otros lugares que puedan acumular agua y ser criaderos de insectos. Estos tratamientos combinados tienen un doble impacto muy efectivo. Hay que realizarlos una vez por semana, en un ciclo de cuatro o cinco aplicaciones. Bien hecho, este método puede reducir hasta un 50% las poblaciones de mosquitos.

- ¿Qué otras nuevas acciones se analizan en la actualidad?

- La modificación genética de mosquitos es una nueva herramienta para combatir el vector. Básicamente, con esta técnica se desarrolla un mosquito con un gen que promueve la mortalidad de los Aedes aegypti en la etapa larval. Cuando los machos con ese gen se liberan y se fertilizan las hembras, la población de Aedes se reduce dado que la descendencia muere en la fase larvaria.

- ¿Alguna vez se podrá eliminar el dengue? ¿O tendremos que acostumbrarnos a convivir con esta enfermedad?

- Creo que no hay una solución para que no haya más brotes de dengue. Sí hay paliativos para que las tasas de infecciones sean más bajas y para minimizar los riesgos. Aunque sabemos que la medida más eficaz contra el dengue es reducir la población de Aedes, el mecanismo de transmisión del virus es complejo e involucra otros factores, como la densidad de poblaciones de humanos y vectores, los serotipos circulantes, el clima y las condiciones ambientales. Estamos a merced de lo que quieren los bichos. Es imposible predecir cómo seguirá esto; muchísimas cosas se nos escapan en esta lucha.

Epidemia en Tucumán: aumentan los casos: ya hay 238 confirmados

Casi 1.000 tucumanos presentaron síntomas de dengue en los últimos días y se realizaron estudios para comprobar si padecen la enfermedad. Se confirmaron 238 casos hasta ayer. La cifra viene en aumento desde principios de marzo, cuando aparecieron los primeros contagios. La patología transmitida por el mosquito Aedes aegypti está presente en la mayoría de los barrios de San Miguel de Tucumán, Yerba Buena, Tafí Viejo, Lules, Banda del Río Salí, Villa Mariano Moreno y Concepción.

Consejos

El dengue es una enfermedad transmitida por el mosquito Aedes aegypti. Causa fiebre alta, malestar general, dolor articular y/o muscular; con o sin erupción.

•Para prevenir el dengue usá repelente, repitiendo la aplicación según las indicaciones del producto.

•Colocá un tul o tela mosquitera en cochecitos y cunas de bebés.

•Utilizá remeras mangas largas y pantalones largos, de colores claros, ya que reflejan la luz del sol y el Aedes aegypti huye naturalmente de este tipo de objetos.