Cerca de 2.000 tucumanos provenientes del exterior estarán llegando a la provincia en los próximos días, en el marco del operativo de repatriación de los más de 23.000 argentinos varados en distintas partes del mundo.
Su llegada generó preocupación en el Gobierno provincial, ya que son potencial foco de contagio del virus que azota al mundo. “Es una preocupación grande los más de 2.000 tucumanos que están a fuera y van a ingresar en la provincia. Por eso el Gobierno va a tener que profundizar las medidas”, manifestó a LA GACETA el vicegobernador, Osvaldo Jaldo. En esa línea planteó como una posible solución el aislamiento de los arriben a Tucumán en lugares determinados por el tiempo que dure su cuarentena.
“Hay que diseñar una estrategia para recibirlos y que la cuarentena sea responsabilidad oficial y no que cada uno la haga en su casa”, declaró el presidente de la Legislatura. Anticipó que tratara que esa iniciativa sea analizada en el ámbito parlamentario. “Quiero conversar con todos los sectores de la Legislatura para ver si le damos una herramienta al gobernador (Juan Manzur), para que los contenga y les asigne un lugar para que efectivamente cumplan la cuarentena”, señaló. (Nota de la redacción: esto lo dijo antes de que se pusiera a la Legislatura en cuarentena por la situación de Ricardo Bussi, que tiene coronavirus)
Muchas de las personas que llegarán esta semana a la provincia vienen de lugares donde el virus está en etapa de “circulación social”, como Estados Unidos o Europa. Otros no estuvieron en esas zonas afectadas, pero pasaron días varados en aeropuertos donde circulan pasajeros de los cinco continentes. “Muchos de los que llegan estuvieron en zonas en las que está actuando el coronavirus. Esta gente tiene derecho a pasear, pero no hay derecho a que se ponga en riesgo la salud de toda la población”, reflexionó Jaldo.
El vicegobernador propuso tres posibles sitios para alojar eventualmente a esos viajeros. El primero sería el liceo militar Gregorio Aráoz de La Madrid, donde según Jaldo habría 300 camas disponibles.
Otro posible edificio sería el albergue José Fierro, en la localidad de San Andrés. “Llegado el caso, se podrían poner carpas militares en el aeropuerto”, advirtió, como una tercera posibilidad, que sería extrema e inédita. Según el vicegobernador, es una cuestión de preservación de la salud pública, ya que no hay seguridad de que quienes vuelvan cumplan con las medidas necesarias para que el virus no se expanda. “Ellos vuelven a sus casas y no hay 2.000 policías para que los paren la puerta”, aseveró Jaldo.
Actualmente, son más de 600 las personas detenidas por no cumplir con la cuarentena. Aunque hay una coordinación por parte de la policía provincial, las fuerzas federales y el Ministerio Público Fiscal, no alcanza para saber si todos y cada uno de los tucumanos permanece en su domicilio y sale solo para abastecerse alimentos y medicamentos, tal como lo marca el decreto firmado por el presidente, Alberto Fernández.
“El problema central es el contagio, y como se lo frena, separando a la gente”, explicó Jaldo. Por tanto, el aislamiento de los recién llegados en lugares comunes sería algo razonable. “Con esto estaríamos evitando que más personas con virus entren a Tucumán, porque el Covid-19 no entra caminando, entra con la gente”, sostuvo.