Se extraña. Claro que se extraña. Un domingo sin actividad deportiva no es domingo. Se sufre. Por supuesto que se sufre. El coronavirus castiga sin piedad. Es una amenaza latente. Mientras los estadios permanecen cerrados y la pelota descansa en la utilería del club, en cada casa se juega el partido más importante: “Todos contra el mismo rival”, como dice la campaña lanzada por los clubes de la Primera Nacional. Esta vez no se puede perder, pero para ganarlo es fundamental que todos se sientan protagonistas. Si uno falla, las consecuencias las pagarán todos. Se entraña. Claro que se extraña. Ese grito de gol con las tribunas colmadas de hinchas; la maniobra de un piloto que logra imponerse en la recta final; el triple que inclina la balanza justo cuando suena la chicharra; la corrida que termina en try; el gancho al hígado que deja al rival en la lona por toda la cuenta y hasta la atropellada del caballo de moda que se impone en ese final de bandera verde para el infarto. Se extraña. Todo eso se extraña. Y aunque se sufra hay que entender que el esfuerzo valdrá la pena y entonces será momento de celebrar. Un gol, un triunfo, un nocaut. Que la cuarentena pase rápido y todo vuelva a la normalidad.
La pandemia está presente en todo el mundo. Y si alguien pensó no iba a llegar a la Argentina se equivocó. Hace apenas una semana el panorama era otro. La Copa de la Superliga arrancó tal como estaba previsto. No hubo público en las tribunas como medida preventiva, pero se jugó. Mientras el presidente Alberto Fernández anunciaba la suspensión de las clases y disponía una batería de medidas para frenar el avance de la enfermedad, dejó un mensaje que no fue bien recibido en el mundo del fútbol. Comentó que no le molestaba que los partidos se jugarán sin público y se pudieran ver por televisión abierta para que los argentinos pudieran entretenerse. El rechazo fue unánime. Los futbolistas y entrenadores de unieron en el reclamo y aunque la fecha se completó -sólo River se negó a jugar contra Atlético y sufrirá sanciones-, finalmente les torcieron el brazo a los dirigentes que suspendieron todos los torneos. Una semana después y con la situación límite que se vive en el país es lógico pensar que aquél anuncio fue un enorme error. Ayer, el mensaje fue otro. “El fútbol puede esperar. Tenemos otras prioridades”, expresó el presidente. Sí., claro. Se puede esperar.
El fútbol argentino se detuvo. No hay partidos ni entrenamientos. Todos sus protagonistas cumplen con el aislamiento obligado desarrollan las rutinas físicas entregadas por cada cuerpo. Muchos mostraron lo que hacen subiendo videos a las redes sociales y hasta se animaron a dejar mensajes invitado a los argentinos a cumplir con el pedido del gobierno. “Quédate en casa’ es la frase que no puede faltar en cada mensaje. Y si. Este domingo no quedo otra alternativa que quedarse en casa.
Campeón sin trofeo
Boca no pudo recibir el trofeo ganado en la última fecha de la Superliga al superar en una definición diga de una película de suspenso a River. Su rival, Central Córdoba se quedó con las ganas de visitar La Bombonera sin Gustavo “Sapito” Coleoni, quien renunció en medio la suspensión.
Atlético sigue sin debutar en la competencia porque el duelo contra Huracán se suspendió está vez por justas razones. En Córdoba, a la hora que Talleres debía enfrentar a River, el departamento de prensa de la “T” desafió a sus hinchas subiendo a las redes sociales una trivia para que respondan preguntas vinculadas con el historial de este enfrentamiento. Una forma de colaborar con los socios y los hinchas que por estas horas no pueden salir de sus casas.
Los campeonatos en Europa se pararon antes. Por eso Barcelona no enfrentó a Leganés y Lionel Messi en lugar de viajar por estas horas a la Argentina para practicar con la Selección sigue en su casa cumpliendo con el aislamiento y entrenándose por su cuenta. Al fin y a cabo el arranque de las Eliminatorias de Qatar 2022 se aplazó por tiempo indeterminado.
Muchas más dura es la realidad de Paulo Dybala, otro de los convocados por Lionel Scaloni para los encuentros contra Ecuador (iba a jugarse el jueves) y Bolivia (programado para el martes 31). El jugador de Juventus confirmó el sábado que fue alcanzado por el coronavirus. Italia es uno de los países más castigado por la pandemia y el ex Instituto no pudo gambetear al virus.
Pasó el primer fin de semana sin deportes y nadie sabe cuando todo volverá a la normalidad. El vacío es enorme. Se extraña. También se sufre. El coronavirus llegó para cambiarnos la vida. Ojalá esto termine pronto y lo sufran la menor cantidad de personas. Por eso hay que cuidarse. Quedarse en casa. Ver repeticiones de viejos duelos para calmar la ansiedad. Sólo así se ganará el partido más importante. Ese que jugamos ‘todos contra el mismo rival”.