El ultimátum de la Legislatura surtió efecto inmediato, y las autoridades públicas de Tafí del Valle decidieron aparcar sus diferencias y sacar al Concejo Deliberante del freezer para aprobar medidas de prevención del coronavirus Covid-19.

Luego de 135 días de parálisis, los seis concejales celebrarán hoy a las 11 una sesión extraordinaria con el objetivo de aislar el territorio municipal. El acuerdo surgió en la reunión convocada por el intendente Francisco Caliva (foto): el bloque oficialista dará quórum para el debate de una propuesta de ordenanza proveniente de la oposición, que tiene la mayoría de los votos. La emergencia ofrecerá así a los ediles y a Caliva la posibilidad de mostrarse unidos y enfocados en un asunto que inquieta a la sociedad. Es justo lo que había exigido este martes el Poder Legislativo al advertir a los políticos tafinistos que, si no ponían a funcionar sus instituciones, corrían el riesgo de una intervención.

Tanto los interlocutores de Caliva como los de la bancada afín al ex jefe municipal y legislador oficialista Jorge Yapura Astorga explicitaron que en el acercamiento de ayer por la mañana omitieron abordar las cuestiones urticantes. No hay, por el momento, una salida consensuada para el limbo jurídico en el que quedó el Concejo Deliberante luego de que fallara -al menos tres veces- la apertura del período ordinario de sesiones, acto que habilita al órgano funcionar por sí mismo. La Ley 5.529 prescribe que dicha inauguración ocurre el 1 de marzo de cada año y no establece una alternativa para el caso de que aquello no suceda.

Los opositores Sonia Saavedra (presidenta), Jéssica Yapura Astorga (hija del legislador y vicepresidenta primera) y Juan Carlos Rivadeneira (vicepresidente segundo) sostienen que Caliva y sus concejales los dejaron plantados, y que, por ello, el primero perdió el derecho a brindar su informe. El intendente, y los representantes vecinales Omar Monasterio, Omar Vedia y Miguel Cruz aseguran que nunca fueron invitados a la ceremonia inaugural; aducen que resulta inadmisible que el jefe municipal sea excluido y acusan a la oposición de fogonear la intervención. La inactividad tiene un punto de partida definido: el 28 de octubre, cuando la concejala Yapura Astorga cuestionó la aptitud de Caliva para asumir debido a su condena en un accidente de tránsito con una víctima mortal. A continuación, el hallazgo de una grabación que vincula al jefe municipal con el presunto intento de soborno de Rivadeneira complicó el escenario. Según la cuestión de privilegio que presentó la edila, ese audio, que es objeto de investigación en la Justicia penal de Monteros, expondría la intención del oficialismo de “quebrar” la mayoría de la oposición. Esa cuestión de privilegio también aguarda la decisión de los concejales.

Ayer hubo un alto al fuego y cesaron los proyectiles verbales que ambos sectores vienen disparándose con intensidad creciente desde el año pasado, un belicismo político que llevó al legislador Yapura Astorga a calificar a su sucesor de “ignorante” y a Caliva a decir que aquel era “un soberbio que se llevaba todo por delante”. Por primera vez desde que el Municipio cambió de mando, los ediles y el intendente se tomaron una foto conjunta, y hasta se mostraron sonrientes. Desde el 6 de noviembre, fecha de la última sesión, toda la comunicación había tenido lugar vía notas, carta documento y denuncias penales.