Favio Orsi y Sergio Gómez lo venían anticipando. “No es fácil mantener el buen nivel durante todo un campeonato. Por eso debemos estar atentos”, habían repetido una y otra vez los entrenadores.

Y el bajón futbolístico apareció en escena en el inicio de 2020. La agónica victoria en Campana, luego de un rendimiento pobre, había encendido las alarmas. Mientras que la derrota como local del domingo pasado contra Chacarita fue un golpe seco que terminó repercutiendo en el ánimo y en la imagen de un equipo que en Adrogué mostró otra de sus peores caras.

Esta vez, ni la estrategia de los DT pudo salvar a un equipo que viene mostrando picos de rendimientos muy bajos y que parece haber perdido el buen fútbol y, sobre todo, la contundencia.

Esas dos virtudes que tenía el todavía líder de la zona B y mejor equipo de la categoría, parecen haberse apagado de repente y representan un llamado de atención teniendo en cuenta que al torneo le quedan nueve partidos y que Defensores de Belgrano, su escolta, se puso sólo a tres puntos de diferencia.

Ayer en Adrogué, el “Santo” no pudo reencontrarse con su mejor versión. La dupla pateó el tablero (cambió esquema y realizó cinco modificaciones respecto al equipo que venía jugando) pero el buen juego siguió ausente. El plan de los DT no fue caprichoso, la cancha de Brown es una de las de dimensiones más chicas del fútbol argentino y la idea era tratar de sacar alguna diferencia a través de la segunda pelota. Pero no hubo caso.

El primer tiempo fue extremadamente chato y el 0 a 0 estuvo bien. En ese lapso, Luciano Pons tuvo una chance, pero su remate se fue algo ancho. En contrapartida, Ignacio Arce tuvo una buena tapada ante Felipe Cadenazzi.

Pese a no jugar bien, el “Santo” no mereció perder en Adrogué. Pero cuando la situación viene torcida se hace complicado encontrar el buen rumbo. San Martín pecó en lo que no hay que pecar cuando se juega en un campo tan chico: las jugadas de balón detenido.

Así llegó el gol que definió el partido. A los 15’ del complemento, en un córner en contra, Emiliano Amor perdió de vista a Santiago Echeverría y todavía se debe estar lamentando. El central “tricolor” apareció por el centro del área y sentenció al pobre de Arce. Gol, 0-1 y a remarla en dulce de leche para San Martín.

A partir de esa jugada, la visita tomó el dominio casi absoluto del juego, pero le faltó claridad. Y sí, con tantos jugadores en bajo nivel, fue casi imposible generar jugadas de peligro.

Por eso y por el poco espacio del que disponía, teniendo en cuenta que Brown se metió bien atrás, la única era llenar de centros el arco de Martín Ríos.

Eso hizo San Martín. Pons tuvo el empate pero un remate suyo que pedía red, encontró la pierna de un rival. Además, los “González” casi marcan el empate, pero se quedaron con las ganas.

Ignacio remató desde afuera y la pelota le dio un “besito” al travesaño cuando el arquero estaba vencido. En tanto, Lucas sacó un remate desde afuera y Ríos, con algo de dificultad, pudo mandar la bola al córner.

No hubo mucho más. San Martín debió resignarse y terminó golpeado el duelo en una cancha que le trae pésimos recuerdos (allí perdió la chance de ascender de manera directa en 2017, cuando el equipo dirigido en aquel entonces por Darío Forestello perdió 1-0 ante Brown).

Igualmente, más allá de cualquier dato, el “Santo” debe parar la pelota (le vendría muy bien que desde AFA confirmen lo que parece ser cosa juzgada: el parate del fútbol por un par de semanas), enfriar la cabeza y trabajar para recuperar el sólido andar que mostró en casi todo lo que va del campeonato.

Material tiene; variantes también. Por ese motivo, a esta altura debe procurar recuperar a los futbolistas que no pasan por su mejor momento y volver a sus raíces (intensidad, buen juego y contundencia). Tiene como aliado el hecho de que sigue con una pequeña ventaja sobre el resto. Pero no debe dormirse en los laureles porque si no logra despertarse rápidamente, puede complicarse en serio.