La muerte de Brian Toledo conmocionó al deporte olímpico argentino. Tenía 26 años y era una de las máximas esperanzas para Tokio 2020. 

Nacido en 1993 en un hogar humilde, en el municipio bonaerense de Marcos Paz, junto a su mamá Rosa y a dos hermanos. Ella fue su principal sostén y ejemplo en la vida. 

De la mano del tucumano Gustavo Osorio se acercó al deporte. Había sido su profesor de Educación Física en la escuela N° 15 y lo entrenó durante sus primeros 13 años de carrera. 

Su irrupción llegó en los renovados Juegos Evita de 2007, cuando terminó tercero. Ya inmerso dentro del programa de entrenamientos de la Secretaría de Deportes de la Nación, en 2010, consiguió la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de la Juventud marcando un hito para el deporte argentino. Tenía apenas 16 años. 

Dos años después tuvo su debut olímpico, en Londres 2012. Con un lanzamiento de 76.87 metros, Toledo terminó 30° entre 42 competidores.

Está dispuesto a cualquier reto

Después de quedarse afuera de la clasificación del Mundial de Atletismo de Rusia 2013, Toledo vino a pasar las vacaciones de invierno a Tucumán, junto a su familia. En una extensa entrevista con LA GACETA, el joven comentó que "en esta disciplina es complicado que un atleta se destaque tanto en menores y en juveniles como lo hice yo. Ahora el desafío será concretarlo como mayor". 

Braian Toledo en Tucumán ARCHIVO LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO

Su sueño olímpico tuvo su segundo capítulo en Río 2016, cuando logró ubicarse 10°. En el primer intento alcanzó 77.89 metros, mientras que en el segundo llegó a los 79.51 y en el tercero fue 79.81. Le faltaron 19 centímetros para pasar a la definición por las medallas.

Su afán por mejorar su técnica y sus marcas lo llevó, primero, a entrenar en Finlandia y, luego, a radicarse definitivamente en Escandinavia.  Ahí, de la mano del finlandés Kari Ihalainen se ilusionaba con llegar a la final en Tokio. En una entrevista con Lanacion.com, confesó que se fue del país porque "me cansé de que me ganaran siempre. Sentir que estás ahí, pero que faltan siempre cinco para el peso. La Argentina me dio muchísimo, mi ex entrenador también, pero justamente la jabalina crece en Europa. Me pregunté qué pasaba si conseguía lo que necesito tener para ser mejor".

Aunque su esfuerzo lo llevó a competir en la elite, Braian siempre quería más y, aunque Tokio 2020 estaba en la agenda, apuntaba a París 2024 para alcanzar su pico máximo. Esta madrugada, un accidente con su moto apagó su vida pero dejó una huella en el deporte olímpico argentino, que lo llevará como bandera.