12 de enero de 1970
Biafra está al borde del colapso
El líder biafrano Odumegwu Ojukwu abandonó lo poco que quedaba de su república secesionista, que se hallaba ayer al borde del colapso por el embate de las fuerzas federales, en lo que parece ser el dramático final de la guerra civil nigeriana. Fuentes autorizadas informaron que la artillería federal sometía a intenso bombardeo el ya casi destruido aeropuerto de Uli, último enlace entre Biafra y el mundo exterior, y única vía hasta ahora para el reaprovisionamiento de las tropas separatistas. La hora final pareció haber llegado cuando contingentes federales arrollaron las defensas de Owerri, conquistaron la ciudad y prosiguieron luego su incontenible avance sobre Uli. Las tropas biafranas seguían oponiendo una encarnizada resistencia.
Preocipación papal
Paulo VI manifestó su temor de que la guerra entre el gobierno de Nigeria y los secesionistas de Biafra culmine con episodios de genocidio, y oró para que el conflicto dé paso a “la normalidad y la concordia”. El Sumo Pontífice aludió, con tono preocupado, a informe que indican el inminente fin de la guerra por la caída de las defensas biafranas. “La guerra parece acercarse a su conclusión -dijo- y existen temores de posibles represalias, de matanzas de pobladores inermes, exhaustos por sufrimientos y hambre, de y la pérdida de sus posesiones”. “Hay quienes verdaderamente temen una especie de genocidio... El momento es grave y la violencia puede ser causa de ceguera. Oramos, porque sólo la ayuda de Dios puede dar el regalo de la paz”, pidió.
El caso Regis Debray
El presidente de Bolivia, general Alfredo Ovando Candía, dijo que considera a Regis Debray “… un joven rebelde e inquieto, cuyas actitudes y modos de pensar resultan comprensibles”, y agregó que se muestra partidario de ponerlo en libertad, pero condicionó esa posibilidad a los vaivenes de la política de su convulsionado país. Debray lleva más de dos años preso en Camiri, donde lo condenó un tribunal militar a 30 años de cárcel por su participación en la guerrilla que encabezó el extinto Ernesto “Che” Guevara. El general Ovando insistió varias veces en que el principal problema para poner en libertad al joven intelectual francés está vinculado a cuestiones “políticas internas”, que, parecer, radican en la fuerte resistencia de sectores de las fuerzas armadas que no dejan de considerar a Debray “un invasor que contribuía a una conjura contra Bolivia”.