Desde hace por lo menos tres días, vecinos, detenidos y policías padecen el problema. El desagüe cloacal de una celda de la ex Brigada corre por un importante sector de barrio Norte. El pestilente líquido sale del edificio ubicado en Junín al 800, donde también funciona la Unidad Regional Capital y llega hasta la esquina de esa calle y Corrientes.
“Los familiares de mis defendidos me informaron del caso, hay una cloaca que constantemente rebalsa y genera condiciones totalmente insalubres tanto para las personas alojadas como para el personal policial”, describió el abogado José Guillermo Rodríguez.
Según el letrado si el problema no se soluciona. Los defensores tendrán que hacer una presentación conjunta en la Justicia. “Considero que las autoridades provinciales deberían tomar cartas en el asunto antes de que los abogados nos veamos obligados a pedir soluciones en Tribunales”, advirtió.
Uno de sus defendidos le comentó que el origen de este problema está en el sector de calabozos. “El sanitario de una de las celdas rebalsa y genera ese arroyo que podemos ver que sale hasta la vereda”, señaló.
Yanina Maldonado, esposa de un detenido, lamentó el estado en el que permanecen los reos. Según denunció: “aquí no puede vivir nadie. El 27 de diciembre, mi marido fue internado en hospital Avellaneda porque contrajo una infección. Recién ayer volvieron a trasladarlo al calabozo. Hay chicos que están brotados de granos y hubo otros casos de infecciones”.
La mujer aseguró tener fotos que prueban el estado deplorable de las instalaciones destinadas a los presos. “No se puede comer en los calabozos por la fetidez de ese baño, por momentos el piso se inunda”, aseveró.
Según el abogado, uno de sus defendidos presenta los brotes descritos por Maldonado, además de contar con heridas propensas a infecciones en ese ambiente.
Por otro lado, Lucía Suárez, madre de otro detenido, expresó que su hijo no le manifestó sufrir ningún problema .“Él considera que las condiciones del lugar son aceptables, no me contó más detalles al respecto”, indicó. La mujer reconoció que sí percibió malos olores provenientes de otra cañería rota de la vereda, que, según su testimonio, ya estaría reparada.
El abogado Rodríguez entiende que es un caso más de la crisis carcelaria que se vive en la provincia. “Uno camina por las distintas comisarías de la capital, Tafí Viejo y Banda del Río Salí, y nota el estado deplorable. No cuestionamos una falta de revoque o pintura. Hablamos de que el techo de algunas dependencias se está cayendo y el agua de lluvia invade determinados sectores. Ya denunciamos que en la comisaría de Villa Mariano Moreno también padecen este problema de los desechos cloacales”, argumentó.
Vecinos
César Suárez, vigilante de una obra social, confesó que sí padecen los malos olores de la cuadra. “Llegué al trabajo a las 7, en ese momento había un camión de la SAT trabajando para tratar de dar soluciones al problema. No hubo forma, los desechos cloacales siguen fluyendo y llegan hasta la esquina de calle Santa Fe”, explicó.
“No puedo creer lo que está pasando. Por esta cuadra no se puede caminar por el olor. Me imagino lo que debe estar sufriendo la gente que está encerrada. Ellos viven ahí”, comentó Guadalupe de Terán.
Voceros de la fuerza confirmaron que ya realizaron las gestiones para que la Sociedad Aguas del Tucumán solucione el inconveniente, pero que hasta el momento la empresa no pudo asistirlos.
“Esto es un asco. Tengo que venir a hacer un trámite y estuve durante más de una hora esperando en medio de esta inmundicia. Y pensar que los policías trabajan en este ambiente. Es una vergüenza”, opinó Juana de Medina, víctima de un hecho de inseguridad, quien se presentó a declarar.