Las vacaciones están vinculadas con la lectura, cuanto menos a nivel de cierto imaginario social. Son legión los que dejan un lugar en la valija para un libro, los que cargan uno para convertir el viaje en horas de papel y no son pocos ni pocas los que le pidieron al Niño Dios o a los Reyes Magos una novela o un ensayo, precisamente, para acometer durante el verano. Cuando se recorre una playa argentina, la lona, la sombrilla, el mate y un libro son elementos ineludibles.
Las redes sociales también abundan en infinitas listas y ránkings con “Los cinco”, “Los 10” y demás cifras de libros que “hay que leer” durante el descanso estival. En este contexto, ¿qué deberían leer los políticos tucumanos? LA GACETA le pidió a pensadores tucumanos que se encargaran del aconsejamiento.
Cristina Bulacio, doctora en Filosofía
Recomendó a los políticos tucumanos “La llamada de la tribu” de Mario Vargas Llosa, libro en el que el nobel peruano muestra los siete autores que le ayudaron a moverse políticamente desde la izquierda hacia el liberalismo.
Argumentando que hay una fuerte tendencia al autoritarismo por parte de los políticos tucumanos y esto no permite el desarrollo del pensamiento independiente, la doctora en Filosofía reflexionó: “los políticos tienen que estar muy alertas a esto, el título ‘La llamada de la tribu’ habla de volver al pensamiento ancestral donde el hombre no puede moverse con independencia, la libertad implica el crecimiento de la civilización, la tribu no permite la expresión individual y el disenso”.
Bulacio puntualizó que los principales problemas en la provincia y el país son el populismo y la falta de instituciones fuertes. “Argentina se caracteriza por poseer gobiernos populistas y hegemónicos e instituciones débiles, lo que no permite el desarrollo de una democracia plena. Los políticos tucumanos en general no dan lugar al disenso, es necesario que se negocie con el que piensa distinto y que se tenga en cuenta la libertad de expresión” señaló.
Santiago Garmendia, doctor en Filosofía
Aconseja la lectura de “El manifiesto comunista”, de Karl Marx y Friedrich Engels, una teoría de la historia y el progreso, del funcionamiento de la economía y de las clases sociales, que profetiza la revolución proletaria y enfatiza la búsqueda de la igualdad y la propiedad colectiva de los medios de producción. “Elegí este libro porque es una inigualable descripción y valoración del tiempo histórico. ” expresó.
Recomienda, también, “Los pichiciegos”, de Rodolfo Fogwill, y “Las variedades de la experiencia religiosa”, de William James. El primero es una novela de ficción fundada en una narración de la guerra de Malvinas. Según el filósofo tucumano, es relevante para la política ya que “explica el absurdo de la guerra y de la cruel logística de los argentinos”.
El segundo, consiste en una edición de conferencias sobre teología natural que refieren a la naturaleza de la religión y al descuido de la ciencia en su estudio académico. “Concibe el valor de la sociedad para el individuo. Es necesario que los políticos puedan valorar la religiosidad por encima de las instituciones y comprender los modelos morales en una época en que se están revolucionando los valores tradicionales de lo sagrado”, aseveró.
Daniel Campi, licenciado en Historia
Alude a la importancia de leer el libro “Quién mató a Nisman”, de Pablo Duggan, basado en la muerte del fiscal especial de la causa “AMIA”, que desató en hace cinco años una tormenta política y social en Argentina. “El libro echa luz sobre uno de los episodios más controvertidos de nuestra historia reciente. La muerte de Nisman instaló un debate a principios de 2015, que dio el tono a la campaña electoral que llevó a Mauricio Macri al Gobierno. La verdad fue manoseada a niveles insólitos. Nuestros políticos deben conocer la investigación más seria que se llevó a cabo sobre ese desgraciado episodio. Tienen la obligación de hacerlo.” señaló.
Luego, el historiador aconsejó a los bussistas leer “El genocidio como práctica social”, de Daniel Feierstein. El libro refiere a que los actos genocidios no abarcan solamente el aniquilamiento de poblaciones, sino que también engloban la legitimación social lograda por los dictadores para concretarlos. “Teniendo en cuenta los orígenes autoritarios del bussismo y su negacionismo ante los crímenes de lesa humanidad cometidos por la última dictadura, esas lecturas podrían sensibilizarlos frente a la problemática de los derechos humanos. Sería bueno para la democracia y para la reconciliación entre los argentinos que debe construirse sobre la base de la verdad y la justicia.”
A los radicales de Cambiemos les recomendó que leyeran la obra de un radical yrigoyenista, Arturo Jauretche, destacando que es necesario que reconstruyan la conciencia nacional y social del primer radicalismo. “Fue una desgracia para la Nación la gestión macrista, carente de sensibilidad social y sentimiento nacional. Esos atributos formaban parte del yrigoyenismo. Una lectura de la obra de ese gran patriota ayudaría a recuperar a los radicales de Cambiemos esos principios que no pudieron aplicar en los años recientes”.
En cuanto a los peronistas, “es necesario que vayan a las fuentes, que tengan en cuenta los discursos de Evita y la obra de Juan Perón. El peronismo tiene el mandato popular de restaurar heridas en el tejido social y poner en movimiento una economía devastada. Nada mejor para ello que ir a los principios, con la convicción de que las herramientas a aplicar deben ser las del siglo XXI y la sabiduría de sus principales dirigentes”.