Más allá de que quienes salen a cancha y ganan los partidos son los futbolistas, apoyados en el trabajo planeado por los integrantes del cuerpo técnico, detrás de ellos hay todo un mundo.
Empleados, utileros, cancheros y auxiliares sudan la camiseta día tras día para que San Martín pueda moverse y progresar en todos los aspectos de su vida deportiva e institucional. Así, mientras algunos descansan -en este caso son los futbolistas y los entrenadores los que disfrutan de las últimas horas de las vacaciones- otros están afrontando la etapa de trabajo más intenso.
Antes de regresar a sus hogares para disfrutar del cariño de sus afectos, Favio Orsi y Sergio Gómez entregaron una lista de tareas específicas para cada área. Por ejemplo, entre otras cosas a los dirigentes les solicitaron los tres refuerzos que necesitan para encarar la segunda etapa del campeonato con las armas ideales para conseguir el gran objetivo. En tanto, a los encargados de mantener los campos de entrenamiento del complejo “Natalio Mirkin” y el del estadio de Bolívar y Pellegrini les dejaron un mensaje claro: “queremos canchas que estén en perfectas condiciones; parejas y con césped corto. Eso nos ayudará a llevar adelante el juego que pretendemos para el equipo”. Palabras más, palabras menos, ese fue el pedido dirigido a Juan Giardina, ingeniero agrónomo encargado de que las canchas “santas” queden como Dios manda; y coordinador además de las tareas que llevan adelante los cancheros.
Giardina comanda un grupo numeroso que se divide entre La Ciudadela y el predio ubicado en Cebil Redondo. Al terreno de juego del estadio lo cuidan Oscar Aráoz, Iván Valenzuela y Miguel Radín; mientras que los campos del predio están en manos de Rubén Bulacio y Manuel Valenzuela.
Durante el receso, los especialistas en la materia aprovecharon para concederles el deseo a los entrenadores y pusieron manos a la obra. Trabajaron en las dos canchas de entrenamiento que el plantel suele utilizar en el complejo; y lo más importante, se ocuparon de dejar en óptimas condiciones La Ciudadela, donde la “Orsigomeneta” deberá defender todo lo bueno que realizó durante la primera parte de la temporada.
“En todas las canchas realizamos prácticamente los mismos trabajos. En primer lugar le bajamos el corte al césped y después realizamos un corte vertical”, le explicó Giardina a LG Deportiva, ahondando detalles sobre el último recurso. “Con el corte vertical, lo que se hace es cortar los estolones; llevar a cabo una especie de desmechado para que ingresen mejor el fertilizante y el agua de riego. Con eso se rejuvenece el césped, se les retira las hojas muertas y se logra mejor vigor”.
Pero eso no fue todo. Como el gran objetivo que tienen los entrenadores es que su equipo pueda llevar adelante un buen juego, resulta casi indispensable que el terreno esté parejo. “Para eso realizamos un arenado del campo de La Ciudadela y también llevamos adelante unas tareas de fertilización. Hoy podemos decir que está todo listo para que el plantel pueda comenzar a utilizarlo. Ahora sólo resta mantenerlo para que llegue en muy buenas condiciones al reinicio del torneo”, destacó el profesional.
Los campos “santos” tienen una variedad de césped no tan habitual en los terrenos de fútbol: el kikuyo. Por eso, mantenerlo en buenas condiciones requiere de una serie de trabajos intensivos y minuciosos. “Es un césped que se hace muy tupido, entonces hay que ir rebajándolo y manteniéndolo corto y parejo. Igualmente, hoy está todo en muy buenas condiciones”, sostuvo Giardina.