El nuevo Plan Nacional de Lecturas, lanzado ayer por el presidente, Alberto Fernández, propone a los chicos “180 lecturas posibles para los 180 días de clase”. Este tipo de iniciativas comenzaron en 1984 durante la presidencia de Raúl Alfonsín, y fueron cambiando de nombre conforme avanzaron los años. El objetivo es la promoción de la lectura y hacer cumplir un derecho que tiene todo niño. Días atrás el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, había dicho que le preocupaba el hecho de que “al 70% de los niños de sectores vulnerables nunca le han leído un cuento”.
El nuevo plan, presentado en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosada, se propone llegar a 10 millones de niños, niñas y adolescentes de niveles primario y secundario de todo el país, y fortalecer el trabajo de docentes y bibliotecarios. Promete la reedición de la colección “Leer por leer” para las escuelas secundarias y la ampliación de una serie de antologías para el primario.
La selección de libros estará a cargo de un consejo asesor conformado por docentes, referentes literarios, editoriales y funcionarios de las 24 jurisdicciones. El ministro de Educación de Tucumán, Juan Pablo Lichtmajer, integra ese consejo. “Trabajaremos para que se tengan en cuenta los contenidos locales. Buscaremos que sean distribuidos no solo en la provincia sino en el resto del país”, anticipó a LA GACETA desde Buenos Aires, donde participó del lanzamiento. Los contenidos llegarán tanto en forma de libros como en formatos multiplataformas. “Será un espacio transversal, para lo cual habrá una fuerte capacitación a los docentes”, dijo entusiasmado.
Lichtmajer aclaró que no se trata tanto de otro plan como de “recuperar el que desmanteló el ex presidente Macri, dejando a miles de escuelas sin libros, algo clave para la calidad educativa, la inclusión y la creatividad”.
El programa prevé, además, una Encuesta Nacional de Lectura para obtener información sobre el estado de situación, ya que no hay mediciones desde 2015. Eso también permitirá realizar encuentros y compartir experiencias con países latinoamericanos. Los estudiantes que participen también podrán intervenir en el concurso federal “Yo sueño, yo escribo”, que concluirá con la publicación de una selección de sus cuentos y poemas.
Una confesión
“Empiezo por confesarme analógico” - expresó el presidente en el lanzamiento del nuevo plan -: “celebro pasar las hojas, subrayarlas, marcarlas; amo que un libro de papel me atrape y lo pueda disfrutar como lo disfrutamos muchos de nosotros en tiempos en donde se leen y se tienen los apuntes en pantalla”. Consideró que si bien “el papel parece obsoleto y la pantalla parece ser la regla”, “lo importante es disfrutar de la lectura”.
A la par de estimular la lectura como una experiencia cotidiana y desde una perspectiva federal, el Plan se propone reactivar la industria editorial argentina. Desde los medios se acompañará con una campaña titulada “Una que leamos todos” y dedicada a la familia y los niños. “Necesitamos recuperar la lectura en los hogares, en el espacio público, en las plazas y bibliotecas. Necesitamos que la sociedad toda acompañe a las instituciones escolares”, resaltó el ministro.
El ministro aseguró que todas las escuelas tendrán su material para poder trabajar. A la vez que se formará una Red Federal de Mediadores y Comunidades de Lectura. Estos últimos estarán ubicados en escuelas, bibliotecas y otros espacios donde se pueda compartir encuentros con autores y especialistas que puedan aportar otra mirada a los textos.