El papa Francisco removió al polémico cardenal italiano Angelo Sodano, ex secretario de Estado de san Juan Pablo II y embajador del Vaticano en Chile durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), del cargo que mantuvo durante 14 años como “decano” de los purpurados. El pontífice anunció, además, que ese puesto dejará de ser vitalicio. Al aceptar la renuncia de Sodano, Jorge Bergoglio dispuso que en adelante el cargo tendrá una duración de cinco años, con una sola reelección.
Históricamente ligado a los sectores conservadores de la Iglesia, Sodano fue Nuncio apostólico (embajador de la Santa Sede) en Chile entre 1977 y 1988.
Luego, fue secretario de Estado entre 1991 y 2006, en una gestión controvertida por acusaciones de encubrimientos de casos de pederastia, entre ellos el del fundador de los Legionarios de Cristo, el mexicano Marcial Maciel.
Francisco publicó la decisión en un carta apostólica en forma de decreto papal (motu proprio), tras los tradicionales saludos a la Curia romana por las Navidades, que encabezó ayer.
“Con el aumento del número de los cardenales, compromisos cada vez mayores pesaban sobre la persona del cardenal Decano, me parece oportuno que de ahora en adelante el cardenal Decano, que siempre será elegido por los miembros de la Orden de los obispos, permanezca en el cargo por un quinquenio eventualmente renovable”, señaló el motu proprio.
Durante el saludo, Francisco pidió a la Curia que se adapte al “cambio de época” actual “sin rígidez” y que preste atención a la necesidad de evangelización y “a los más débiles y marginados, en especial a los migrantes forzados”.
“La Iglesia está llamada a recordar a todos que no se trata sólo de cuestiones sociales o migratorias, sino de personas, hermanos y hermanas que hoy son el símbolo de todos los descartados de la sociedad globalizada. Está llamada a testimoniar que para Dios nadie es extranjero o excluido. Está llamada a despertar las conciencias adormecidas en la indiferencia ante la realidad del mar Mediterráneo, que se ha convertido para muchos, demasiados, en un cementerio”, aseveró. (Télam)