El calor, que ayer trepó a 47°, y ráfagas de viento que superan los 80 kilómetros por hora, empeoraron los casi cien focos de incendio que se registran en Australia desde hace semanas y que ya causaron cuatro muertes. Las autoridades declararon la zona de Sídney y sus alrededores en condiciones “catastróficas”, el máximo nivel de alerta por incendios en el país, en referencia al mayor fuego de la desde 2009, cuando murieron 173 personas. (Télam)