La alegría, la felicidad y el buen ánimo desde hace un tiempo residen en Bolívar y Pellegrini. El buen momento de San Martín motiva a todos y si hay una persona que puede repartir sonrisas con este presente, ella es Lucas Diarte (foto izquierda). “Esperaba hace mucho tiempo esto”, le confiesa a LG Deportiva en una semana que fue rendondita para él.

El lunes, mientras San Martín daba en Tandil otro paso importante en la Primera Nacional y él marcaba su primer gol como profesional Isabella, su pequeña hija cumplía un año. “Estoy muy feliz”, asegura sin dejar de lado una humildad que le brota de por los poros y que lo obliga a compartir el buen presente con sus compañeros. “Soy consciente de que el gran mérito de todo esto es de la confianza que me dan mis compañeros y el cuerpo técnico”, agrega.

Sufrió mucho la temporada pasada. Su dura lesión y el triste desenlace que tuvo para San Martín el torneo de la Superliga lo obligó a buscar revancha. Volvió con todo, fue afianzándose en el equipo con el correr de los partidos y termina 2019 como él siempre lo soñó. “Disfruto muchísimo porque el pasado torneo fue duro y la pasamos mal”, explica.

Eso sí, más allá de todo, Diarte sabe que en el fútbol las alegrías no son eternas. Juego a juego hay que ir ratificando el buen andar y, en un torneo tan complicado como el actual, de nada sirve bajar la guardia a mitad de camino. “Debemos seguir trabajando como lo venimos haciendo y apuntar a superarnos. No es fácil mantenerse en lo más alto; además, todavía nos falta mucho para que seamos un gran equipo. Hay que ir en busca de eso”, sentencia pidiendo centrarse sólo en el juego de esta tarde con Instituto, que marcará la despedida del equipo ante su gente. “Es muy importante este partido. Instituto es un equipo que juega muy bien al fútbol a pesar de que los resultados no lo vienen acompañando. Debemos estar atentos, tratar de ganar y después terminar bien el año en Mendoza”.

Diarte apunta a que el buen rendimiento del equipo no es algo casual. “Cuando se hacen las cosas bien es difícil que errés el camino. Acá el cuerpo técnico, el plantel y la dirigencia trabajan en conjunto para que todo salga bien. Y hay que seguir así, todos unidos. Esa es la clave”, firma antes de pedir para que esto no se corte. “Falta muchísimo camino por recorrer; 17 partidos. Es una enormidad. Debemos tratar de terminar el año bien, descansar en las vacaciones y apuntar a que el año que viene podamos superarnos”, cierra Diarte, uno de los más felices de los que habitan en La Ciudadela.