MONTEVIDEO.- El candidato del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou, aparece como favorito antes del balotaje presidencial que disputará hoy contra Daniel Martínez, representante del oficialista Frente Amplio. Las cinco últimas encuestas publicadas antes del cierre de campaña pronostican la victoria de Lacalle Pou, que pretende desalojar a la coalición de izquierda del poder por primera vez después de 15 años.

Más allá de las encuestas, los diarios locales también sacaron este pronóstico a la luz en sus reportajes, que muestran la desazón de los militantes oficialistas y la indisimulable pero cauta alegría de los simpatizantes del segmento nacionalismo.

Entretanto, aunque los canales de televisión y las radios uruguayas dejaron de emitir propaganda el viernes, en las calles el clima electoral continúa omnipresente y resalta con el colorido que aportan los autos decorados con las banderas rojas, azules y blancas del Frente Amplio o las blanquicelestes del Partido Nacional.

Coincidencias

La sensación de definición anticipada no solo se siente en las calles y se trasluce en los medios, sino que también es transmitida por analistas políticos de diferentes lineas de pensamiento.

El politólogo Eduardo Bottinelli, director de la consultora Factum, observó que en los últimos años el Frente Amplio perdió la iniciativa y no consiguió ningún logró legislativo. “Esperábamos el balotaje más reñido de la historia, pero estimo que el domingo la distancia será mayor de lo que todos creíamos: como mínimo de cinco puntos y podría llegar a ser mayor a ocho”, pronosticó.

Por su parte, el politólogo Adolfo Garcé opinó que el Frente Amplio realizó una campaña electoral muy floja y subrayó que en la primera vuelta ya perdió un caudal de votos importantes. “Pese a que hace cinco años Tabaré Vázquez decía que Uruguay no se detendría, Uruguay sí se detuvo. Se ancló y se rompió la magia en momentos donde la oposición hizo todo lo que debía hacer políticamente para llegar al Gobierno”, explicó el especialistas.

Bottinelli y Garcé también estuvieron de acuerdo en que un factor determinante para explicar la caída del Frente Amplio es la salida del Gobierno del ex vicepresidente Raúl Sendic, acusado por corrupción. “La caída de Sendic fue un golpe a la ética del oficialismo, algo referencial, que lo diferenciaba del resto de los partidos. Pero lo que más lo afectó fue su torpe manejo de la situación”, consideró Bottinelli.

La nueva figura

Aparte de mostrar los pasos en falso del movimiento izquierdista y el desgaste innevitable que le produjeron sus 15 años consecutivos en el Gobierno, los analistas valoran la figura de Lacalle Pou, hijo del ex presidente Luis Alberto Lacalle Herrera. En cinco años, el candidato del Partido Nacional pasó de perder el balotaje presidenciala encontrarse a un paso de llegar a la presidencia.

“Lacalle Pou es sumamente inteligente, un político de raza que logró sacarse de encima el peso de ser ‘hijo de’. Generó una grieta con su padre, que fue un típico liberal de los años 90 y el Consenso de Washington. Apartó de su entorno a su padre y a los amigos de su padre”, relató Garcé.

Lacalle Pou es un liberal moderno. “Con su estilo franco, cordial y sincero -describió Garcé- terminó sacándose de encima el peso de tener un padre y un apellido con una historia política que es parte de la historia política del país”.

Para Bottinelli, una de las claves del crecimiento del hijo del ex presidente fue su capacidad de aprendizaje. “Aprovechó su lugar al frente de la oposición y se convirtió en el candidato natural del sector. Demostró mucha cintura política para aglutinar apoyos disímiles y unir a toda la oposición”, manifestó.

La cuestión ideológica

Según Bottinelli, los avatares de la región difícilmente influyan en Uruguay. “A pesar de ser un país permeable a los vaivenes del mundo, el desmoronamiento de la derecha en Argenitna y Chile y la incertidumbre que genera el Brasil de Jair Bolsonaro tendría que haber favorecido al Frente Amplio y no a la oposición conservadora”.

En cualquier caso, están además los temores de las feministas, la comunidad gay y los defensores de las despenalizaciones de la marihuana y el aborto. Sin embargo, Garcé no cree esos miedos sean fundados: “no veo posibilidad de que se retiren esos derechos adquiridos. Primero está el status quo: nada se tocará o modificará. Esa batalla cultural la ganó el Frente Amplio”.

En cambio, Bottinelli consideró que la ley del aborto corre el riesgo de ser modificada. “Habrá luchas internas en torno a este tema. La de Lacalle Pou es una coalición que se siente ganadora y puertas adentro comienza a repartir los espacios de poder”, justificó. (Télam)