“Hay chicos con gripe A en tal colegio” o en la “salita de cuatro años de la escuela céntrica se detectó un nuevo caso”. Esos mensajes se vienen repitiendo desde hace semanas en las redes sociales. Hay madres y padres preocupados que hasta tomaron la decisión de no enviar a sus hijos a clases hasta nuevo aviso. Pero según autoridades provinciales sanitarias y de Educación no hay nada de qué preocuparse: es habitual el número de casos registrados hasta ahora, y la circulación de la enfermedad está en descenso.
“Hay casos habituales. En realidad, desde el año en que se implementó la vacuna tenemos muy pocos casos comparados con los anteriores. Sucede que la población cree que la gripe A tiene una connotación como si estuviéramos ante una pandemia del siglo pasado. Es estacional, común y corriente, que la tendremos este año y todos, y para la cual hay una vacuna. No hay que dejar de mandar a los chicos a la escuela, a menos que tengan síntomas”, explicó a LA GACETA Rogelio Cali, jefe de Epidemiología del Siprosa. Además, agregó que luego de unos casos que se difundieron, los verificaron y determinaron que la mayor parte eran cuadros respiratorios banales.
El médico resaltó la importancia de la vacunación. “Hay que vacunarse todos los años. Y si lo hace ahora sirve, para protegerse del invierno del próximo año. Sin embargo, cada temporada se cambia la formulación de la vacuna, ya que va mutando continuamente el virus de la gripe”, dijo el médico.
Los síntomas de la gripe A son: fiebre superior a 38°, dolores de cabeza, musculares y de articulaciones; cansancio y decaimiento; tos, rinitis, ojos irritados, dolor de garganta y falta de apetito. Es fundamental el lavado frecuente de manos con agua y jabón.
Una vez diagnosticada la enfermedad, explicó Cali, no hay que medicar, esa persona no debe ir a la escuela ni al trabajo y menos exponerse a lugares en donde haya aglomeración, y debe hacer reposo. “Tienen que estar tranquilos y completar las vacunas”, agregó.
Consejos
El Ministerio de Educación emitió recomendaciones a las escuelas para evitar la propagación del virus, como cubrirse la nariz y la boca al toser o estornudar (desechar el pañuelo); lavarse las manos con frecuencia con agua y jabón, especialmente después de toser o utilizar alcohol en gel; no tocar ojos, nariz y boca con manos sin lavar; evitar estar en contacto estrecho con personas enfermas con cuadros respiratorios; mantener la higiene de superficies en los lugares o elementos que sean de uso público (mesas, computadoras, teléfonos, barandas, utensilios, baños y cocinas); airear y ventilar los ámbitos concurridos, aún con temperaturas bajas; el personal de las escuelas debe estar atento si alumnos presentan síntomas. Por último, determinaron que el cierre de las escuela no ha resultado una medida eficaz.