LA CASA DE PAPEL. Estos asaltantes se preparan para robar sonrisas, besos y abrazos a cambio de su amor.

En una de las salas de internación del Hospital de Niños, Batman juega a las muñecas con una nena de cinco años. Ella se encuentra allí desde hace un tiempo superando una seria enfermedad. La nena sonríe y acaricia el escudo en el pecho del “Caballero de la Noche”: “¡dar amor es tan hermoso!”, suspira el hombre detrás del personaje y  los agujeros de la máscara dejan ver pupilas húmedas de emoción.

Todo comenzó en 2010, en la ciudad de Lules, donde Miguel Albarracín y su hijo del mismo nombre se disfrazaban para alegrar las fiestas del Día del Niño. Lo hacían de manera gratuita y con un fin exclusivamente solidario. Con los años el grupo fue creciendo y comenzaron a visitar hospitales, comedores, hogares de ancianos y orfanatos. Albarracín (h) (23) asegura que su fin es generar sonrisas: “cuando reímos movemos 400 músculos y se activan los procesos químicos que generan felicidad, bienestar, alegría, además de favorecer los sistemas inmunológico y circulatorio”, comenta el joven estudiante que cursa el cuarto año de la carrera de Medicina.

SUPERPODER. Batman se siente un superhéroe al que la sonrisa de los niños le salvó la vida.

“Ladrones de alegría”

En esta liga, hasta los villanos son capaces de dar amor. Así lo demuestra un grupo de cinco amigos disfrazados con el traje rojo y la máscara de Dalí, vestimenta característica de los asaltantes de la conocida serie española “la Casa De papel”: “Somos ladrones de alegría, robamos besos, sonrisas y abrazos”, asegura Carla (37).

Albarracín (h) insiste en el poder de la sonrisa: “nosotros practicamos la risoterapia, que es una técnica psicoterapéutica que produce beneficios mentales y emocionales por medio de la risa. No puede considerarse una terapia ya que no cura por sí misma las enfermedades, pero en ciertos casos genera sinergias positivas y con este recurso, nosotros ayudamos a que las personas salgan de ese mal momento que están pasando”, concluye.

Una prueba de ello es la historia de Florencia Olea (10) , ella acababa de salir de una quimioterapia y le habían recomendado 15 días de internación. Los personajes solidarios fueron a visitarla, entraron en la habitación con regalos para la niña sin saber que dormía. Justo cuando llegaron al pie de la cama, Florencia abrió los ojos: “¿estoy soñando?”, exclamó sorprendida. Aquel día los resultados de sus análisis mostraron claras mejoras, y los médicos sorprendidos le dieron el alta. Hoy Florencia aún pelea contra su enfermedad, pero decidió unirse al grupo en la figura de la Mujer Maravilla para ayudar brindando alegría a otros niños.

LOS REGALOS. El grupo recibe donaciones de juguetes que luego entregan a los niños durante sus visitas.

El personaje del Hombre Araña no podía faltar en esta hermosa saga de la vida real. Le da vida Ramiro Juárez, de 18 años. Ramiro es ciego y tiene discapacidad motriz, es abanderado de su colegio y cuando termine el secundario quiere estudiar para ser economista: “quiero dar mis mejores energías sin pedir nada a cambio porque no hay nada mejor que ser solidario y buena persona. Quiero aprovechar para pedirles a los jóvenes que estudien, que aprovechen su talento porque lo tienen; no importa si hay una discapacidad o un problema, eso no es excusa, siempre se puede”, afirma Ramiro, para quién todos tenemos un “superpoder”.

Para sumarse a la Liga de Personajes Solidarios, el único requisito es tener un disfraz y mucho amor para dar. Se los puede contactar en la página de Facebook “Liga de Personajes Animados Solidarios Director Prof Miguel Albarracín” o en Instagram al usuario @LigaDePersonajeSolidarios. Todos los participantes se suman de manera voluntaria.

El Batman del primer párrafo se llama Franco Hernández. Visiblemente conmovido no deja de repetir lo feliz que lo hace ayudar a niños que atraviesan situaciónes difíciles: “No sería lo mismo sin esta posibilidad de dar amor”. Parado en medio del pasillo del hospital, Batman siente que es un superhéroe al que la sonrisa de una niña le salvó la vida.

EN EL HOSPITAL DE NIÑOS. Los personajes entran en la sala de internación causando sorpresa y alegría en los niños y sus padres