Hace diez años se publicaba la primera novela de Gabriela Cabezón Cámara, La virgen cabeza, ahora reeditada por Sudamericana. Sería importante preguntarnos: ¿soporta el paso del tiempo? ¿De qué se trata? ¿Nos aporta un punto de vista distinto con respecto a la realidad? ¿Qué pasó en esta última década? En este libro encontraremos la historia entre Qüity, una cronista de policiales, y Cleopatra, una mujer trans que puede hablar con la virgen.

Apenas comenzamos esta novela seremos testigos de dos recursos narrativos manejados con maestría: las dos protagonistas cuentan esta historia, cada una con sus palabras y expresiones; también veremos que comienza por el final: sabemos que ya no viven en la villa, que murió Kevin, viven en Miami, son famosas, tienen una hija. A partir de ahí lo importante es desentrañar qué pasó, cómo llegaron ahí.

La vida como objeto fugaz

Una mirada general y compleja de la villa como escenario: cómo viven, cuál es la relación con la policía, qué les gusta, cuales son los obstáculos que encuentran estas personas para hacerse un lugar en la vida. En este libro encontraremos drogas, sexo, alcohol, balas, desalojos, reggaeton, cumbia pero también hay alegría, amor, contención, dolor, muerte, la concepción de la vida como un objeto fugaz que en cualquier momento se les escapa de las manos.

Un año después de su publicación en nuestro país se aprobaba el matrimonio igualitario, por más que aún hoy ciertos sectores no verían con buenos ojos esta historia de amor. La mirada de las travestis y su situación es sumamente actual: prostitución, falta de oportunidades laborales, rechazo de algunas partes de la sociedad pero la gran diferencia es que en La virgen cabeza una de ellas se vuelve el centro de atención, moviliza a todo su entorno y se convierte en una celebridad.

Una historia con distintas voces, escenarios, momentos duros y otros tantos tiernos; actual sin la necesidad de bajar línea y que plasma una realidad que viven muchas personas. Cómo los habitantes de esa villa vivían antes de la Virgen Cabeza: exclusión, maltrato de la policía y una forma de vida alejada de sus deseos pero también nos muestra el después cuando se destacan, se organizan y comienzan a vivir en mejores condiciones pero los poderosos, las personas con mucho dinero deciden que ya no pertenecen ahí, no importa cuantas generaciones hayan ocupado ese espacio, se tienen que ir. Las protagonistas cuentan esta transición y cómo, desde el exterior, recuerdan alegrías y tristezas marcadas a fuego.

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Agustín Vallejo