Por Carolina Tchintian - Directora de instituciones políticas del CIPPEC y María Page - Investigadora asociada del CIPPEC
Las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) fueron introducidas en 2009 porque el sistema de partidos estaba tan debilitado que no conseguía agregar intereses ni ofrecer opciones comprensibles, ni representar. Desde entonces, han ayudado a los partidos a organizarse y ofrecer opciones más claras y atractivas para los votantes. Aun cuando no siempre se las ha aprovechado para definir candidaturas, las PASO tienen efectos positivos para los partidos y para los votantes.
Las PASO ayudaron a construir frentes electorales competitivos. Ocurrió en 2015, cuando Cambiemos (PRO, UCR y Coalición Cívica ARI, entre otros) ganó la elección presidencial después de dirimir la candidatura en la primaria. Algo similar acaba de verse en Santa Fe, donde las PASO se utilizaron para reunir al peronismo en un frente que ganó la gobernación. La experiencia sugiere que las primarias ayudan a la oposición a articular opciones competitivas.
Desde que hay PASO, la oferta electoral es más depurada y comprensible para el elector. La cantidad de listas en elecciones legislativas y presidenciales cayó a su piso histórico. Esto pasó porque los partidos con posiciones similares se unen para pasar el umbral, como pasó con el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, cuando se unieron el Partido Socialista de los Trabajadores, el Partido Obrero e Izquierda Socialista. De este modo, las opciones poco representativas no pasan a la elección general y entonces la oferta que le llega al votante no está inflada y es más clara.
La oferta más comprensible alentó la participación. En 2017 en siete provincias los resultados de las PASO fueron revertidos en la general. Los votantes, con la información que les brindaron las primarias, entendieron mejor qué estaba en juego y algunos cambiaron su voto o decidieron ir a votar. Lejos de generar fatiga electoral en los ciudadanos, al aclarar cuáles opciones realmente están disponibles, las primarias han incentivado la participación: desde su introducción la concurrencia a las urnas en elecciones generales aumentó en cada elección.
Por otra parte, no está claro que eliminar las PASO tenga un impacto fiscal neto positivo. Sin ellas todas las agrupaciones, competitivas o no, participarían directamente en la elección general. La proliferación de postulantes aumentaría los costos logísticos de esa instancia, los subsidios para imprimir boletas se multiplicarían y el aporte de campaña se diluiría repartido entre más competidores. En cambio, las PASO sí generan que los medios de comunicación deban ceder espacios de publicidad no solo para la campaña de las generales sino también para la de las primarias.
Las PASO no son el problema. Por el contrario, hay que potenciarlas, complementándolas con otras medidas que creen más incentivos para fortalecer a los partidos y alianzas nacionales. Así los dirigentes tendrán más herramientas para construir acuerdos amplios y estables, y tener estrategias coherentes a través de todo el territorio nacional. Entonces, los votantes podrán saber quién está con quién, hasta dónde llega el oficialismo y dónde empieza la oposición. Si las opciones no se entienden no hay responsabilidad ni gobernabilidad posible. Esa tiene que ser la agenda de la reforma política en 2020. (Télam).
En la Cámara Baja
Van por la reelección
Unos 40 diputados que terminan su mandato en diciembre aspiran a lograr su reelección en las próximas elecciones, entre ellos, los jefes de los bloques de la UCR, Mario Negri y del PJ, Pablo Kosiner, el referente de la La Cámpora, Máximo Kirchner, y el vicepresidente de la cámara y presidente del PJ, José Luis Gioja. Si bien aún tienen que atravesar las elecciones primarias del 11 de agosto, la mayoría tiene asegurado que podrán competir ya que pertenecen a las principales fuerzas políticas que integran el Parlamento y lograr así la reelección de sus bancas.
Las bancas en disputa
Qué está en juego
En las elecciones de octubre, Cambiemos pone en juego 46 de las 107 bancas, el kirchernismo 39 sobre 65 escaños, el massismo 12 sobre 14, el justicialismo 7 de 11 diputados, en tanto que Red por la Argentina arriesga 8 de 10 diputaciones. En estos comicios, las principales fuerzas políticas apuestan a renovar a los jefes de sus bancadas como los titulares del interbloque Cambiemos, el radical Negri y del bloque peronista Kosiner. En tanto, el presidente de Diputados, Emilio Monzó, ya había anticipado que no se postularía a la reelección.
Consenso Federal
Los que quieren seguir
Los diputados de Consenso Federal que respaldan en estos comicios la fórmula integrada por Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey, que quieren renovar su banca son Graciela Camaño, quien se alejó del massismo por su acuerdo con el kirchnerismo, el porteño Marco Lavagna, el jujeño Alejandro Snopek y el titular del bloque Justicialista, el salteño Pablo Kosiner.
Con aval de la Justicia
Luz verde para Espert
La jueza María Romilda Servini autorizó la candidatura presidencial de José Luis Espert luego de rechazar una impugnación, por lo que el economista podrá competir en las elecciones primarias PASO del 11 de agosto próximo, con el periodista Luis Rosales como compañero de fórmula. Espert celebró la decisión y sostuvo que “pese a las adversidades” competirá en las elecciones: “Nos invade una profunda alegría y emoción por este gran trabajo en equipo”, enfatizó en su cuenta de la red social Twitter.
Propuesta de Izquierda
La prioridad de Del Caño
El precandidato del Frente de Izquierda Unidad, Nicolás del Caño, aseguró ayer que esa coalición es la “única variante de la oposición que plantea priorizar las necesidades de los trabajadores”. “Todas las variantes de la oposición como (Roberto) Lavagna y el Frente de Todos plantean cumplir con el FMI y pagar la deuda si son Gobierno”. afirmó el dirigente durante una recorrid, por la localidad boanerense de Laferrere, junto con su compañera de fórmula, Romina Del Plá.