SAN FRANCISCO, Estados Unidos. - Un migrante hondureño de 17 años contó que varios bebés dormían sobre el suelo frío. Una madre adolescente dijo que su bebé enfermo no pudo abrir los ojos durante dos días, pero nadie respondió a sus súplicas de ayuda. Otra adolescente se hizo cargo de un niño de cinco años que fue separado de su padre. Varios contaron que hay pequeños inconsolables que fueron separados de sus padres o de sus cuidadores. “No tienen a nadie que los cuide, ni siquiera un hermano o hermana mayor”, dijo un niño de 11 años. “Algunos tienen solo dos o tres años”.

La crisis volvió a sacudir esta semana al mundo, al difundirse la foto de un padre salvadoreño y su hija de dos años, ahogados, al tratar de pasar de México a Estados Unidos.

Por todo esto, un grupo de defensores de los derechos de los inmigrantes solicitó a un juez federal de Estados Unidos que permita de inmediato inspecciones y visitas médicas a centros de detención cercanos a la frontera con México. Además, pidieron que se declare en desacato al Gobierno de Estados Unidos por violaciones flagrantes y persistentes de los términos de un acuerdo de 1997 que regula el tratamiento de los niños en centros de detención de inmigrantes. También solicitaron medidas inmediatas para remediar las condiciones de confinamiento.

Los documentos presentados incluyen decenas de declaraciones de los niños y fueron elaborados tras visitar las instalaciones de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) en el sur de Texas para supervisar el cumplimiento del denominado “Acuerdo Flores”. En su visita vieron a niños detenidos durante semanas sin acceso a jabón, agua potable, duchas o una muda de ropa.

Las condiciones antihigiénicas hicieron que la gripe se propagara entre los niños, que no estaban recibiendo un tratamiento médico inmediato.

Al menos seis niños murieron mientras estaban bajo custodia de los servicios migratorios o poco después de ser liberados.

En un recorrido con medios de comunicación funcionarios fronterizos impidieron tomar fotos o videos pero dieron una limitada vista de las celdas. Los periodistas relataron luego que vieron a niños en el piso, acostados sobre mantas. En una habitación grande y separada, estaban los adolescentes. Podían acceder a duchas cada dos o tres días.

El director interino de la CBP, John Sanders, renunció luego de las denuncias sobre las condiciones insalubres en el centro de detención de menores en Texas.

El jefe de estación, Matthew Harris, dijo que la instalación en Clint, construida en 2012 y con capacidad original sólo para 106 personas, ha sido expandida en unas 200 camas adicionales. Hace un mes y medio casi 700 niños estaban detenidos allí.

El presidente Donald Trump convirtió su ofensiva contra la inmigración en una pieza central de su mandato, diciendo que las políticas locales son demasiado laxas. La frontera sur de Estados Unidos vive desde hace meses una enorme oleada de migrantes. En mayo, Estados Unidos detuvo en su frontera sur a más de 132.000 inmigrantes, un 30% más que en abril.

Anoche, la Cámara de Representantes ratificó un proyecto de ley aprobado por el Senado, que otorga 4.600 millones de dólares para abordar la oleada de migrantes, y lo envió para su promulgación. La Casa Blanca y el Senado, controlado por los republicanos, se opusieron a los cambios propuestos por los líderes demócratas de la Cámara. (Télam-Reuters)