La muerte del licenciado Armando Raúl Bazán, ocurrida en Catamarca a los 93 años, significa la partida del historiador más anciano del país, que hasta sus últimos tiempos se mantenía en actividad. Había nacido en Córdoba el 25 de setiembre de 1925, hijo de Pedro Bazán y Marta Argüello. Era muy niño cuando su familia se radicó en La Rioja. Allí se graduó de maestro normal, en 1942. De inmediato inició, en el Instituto Nacional del Profesorado de Catamarca, los estudios de profesor de Historia, que concluyó en la Capital Federal, en 1948. Años más tarde, obtendría la licenciatura en la disciplina.

Se instaló definitivamente en Catamarca, donde formó su hogar. Allí empezó su larga y distinguida carrera de historiador. Su primer trabajo publicado fue “Pedro Alejandro Zenteno”, en 1953. Después vinieron “Catamarca y la destitución de Gutiérrez”, “Facundo Quiroga y Catamarca”, por ejemplo. Luego, la Academia Nacional de la Historia le confió un capítulo de la “Historia argentina contemporánea”.

Empezarían a aparecer después muchos otros libros de su autoría. Cabe citar especialmente “Historia de La Rioja”, “Historia de Catamarca”, “Historia del Noroeste Argentino”, “Esquiú, apóstol y ciudadano”, “La cultura del Noroeste Argentino”, entre varios otros. Fue reiterado colaborador de la sección Literaria de LA GACETA y de otros diarios argentinos.

Su postura historiográfica era fuertemente regionalista, y tomó resueltas posiciones en sus eruditos trabajos de investigación. “Los historiadores tenemos la obligación de ser ecuánimes, pero esto no significa una asepsia de laboratorio”, expresó varias veces.

Bazán fue rector interventor de la Universidad Nacional de Catamarca (1973), casa en la que dictó largos años las cátedras de Historia Argentina y de Historia del Noroeste, y que finalmente lo designó profesor emérito. Presidió también la Junta de Estudios Históricos de Catamarca. En 1971 lo incorporó como miembro correspondiente la Academia Nacional de la Historia, y en 1986 lo designó miembro de número. Investigador de carrera del Conicet, integró también la Comisión Asesora de Historia de ese organismo, y participó en decenas de congresos de la disciplina.

Actuó largos años en política, en la Democracia Cristiana, y fue reiterado candidato a bancas legislativas, además de desempeñarse como Director General de Cultura. El campo gremial docente lo tuvo, asimismo, como destacado participante. Presidió también la Corporación del Valle de Catamarca. En 1988, fue miembro de la Convención Constituyente Provincial. Hombre de vasto prestigio en su provincia adoptiva y en la región, en 2011 había sido declarado “ciudadano ilustre” de Catamarca.