En menos de 17 días, se registraron tres femicidios, es decir, uno cada semana o poco menos. Y eso no fue todo: se duplicaron los casos con respecto al primer cuatrimestre, ya que entre enero y abril hubo tres. Es un homicidio de género menos con respecto al año pasado, en el que se contabilizaron siete hechos durante los primeros cinco meses.

“No se puede hablar de un efecto mutiplicador porque todos los femicidios fueron distintos. Sí es un número que nos está preocupando”, explicó Patricia Santucho, coordinadora del Centro de Orientación en Violencia Familiar. “Estamos observando con atención los hechos que se produjeron en los últimos días”, agregó la funcionaria, que dirige la oficina que está ubicada en Don Bosco al 1.800.

“Es una situación muy preocupante. Veníamos respirando aliviadas porque Tucumán estaba mucho más tranquila que otras provincias. Se habían producido tres femicidios en el primer cuatrimestre; nada que ver con las estadísticas nacionales, con un caso por día. Ahora se produce esta situación”, indicó Vicky Disatnik, de la Casa de las Mujeres.

En este mes se registraron también hechos aberrantes de violencia de género. El 19 de mayo, N.M. fue atacada por su ex pareja en Tafí Viejo. Los gritos del hijo evitaron que el hombre la asesinara a puñaladas, pero lo mismo la hirió en el cuello y en el estómago, lesiones que pusieron en riesgo su vida.

F.A. abandonó Salta para refugiarse de su ex marido. Vivía oculta, pero el hombre la encontró en su departamento de Bernabé Aráoz al 100 y le propinó una feroz golpiza, que la dejó al borde de la muerte.

En Alderetes hubo otro caso de violencia de género que terminó de manera trágica. Alejandro Rodríguez ingresó a la vivienda de su ex pareja en el barrio Héroes de Malvinas. Se produjo una fuerte discusión y ella lo hirió mortalmente con un cuchillo. Alejandra Rosales, de 30 años, está detenida por el crimen, pero en medio de la investigación se descubrió que lo había denunciado por haberla castigado física y psicológicamente en 2015. Esta causa había sido elevada a juicio en menos de dos meses, impulsada por la fiscala Adriana Giannoni. Sin embargo, en 2018, fue archivada por prescripción, ya que nunca se hizo el debate. Un año después, ella lo asesinó porque, según declaró en la Justicia, se defendió de la salvaje agresión que estaba sufriendo.

Historias

Detrás de las seis mujeres asesinadas, hay historias duras. Uno de los datos más llamativos fue que al menos cuatro víctimas tenían medidas de protección a su favor, dictadas por la Justicia. “Evidentemente, eso no alcanza. Hay que insistir con otras medidas de protección y que se las siga para que se las cumpla”, señaló Giannoni.

“A Claudia Lizárraga la mató su ex en una plaza y en la cartera tenía una copia de la prohibición de acercamiento. ¿Le sirvió de algo? No. Eso no alcanza; hay que seguir buscando las alternativas para que esto llegue a su fin”, dijo Disatnik.

Lucía Briones, que dirige la oficina especializada en violencia de género, agregó: “no alcanza con dictar medidas cautelares; la Justicia debe insistir con la causa hasta que llegue a juicio. Atendemos casos en los que los hombres violaban esas medidas y no pasaba nada. Es más, los policías, cuando acuden a un llamado, los corren, pero no los detienen, que sería lo correcto”.

“Tuve un caso que habla a las claras de la lentitud de la Justicia. El año pasado me citaron a declarar en un juicio como testigo por un caso de violencia de género, sucedido en 2008. En la audiencia nos enteramos de que después de denunciarlo, ella volvió con él, tuvieron un hijo, se casaron y otra vez se separaron. Eso demuestra el abandono que sufren las víctimas; nunca pudo salir de esa relación. Si hubiera contado con ayuda, no habría pasado eso”, dijo.

Santucho, por su parte, expresó que se está avanzando en el sistema de colocación de pulseras en casos de altísimo riesgo. “Es un avance importante porque lo estamos haciendo en coordinación con la Justicia. Ya se les colocaron a 12 hombres, cuyas causas fueron elevadas a juicio. Falta más, obviamente, pero estamos coordinando acciones con los centros judiciales de Concepción y de Monteros”, añadió.

“Una de las materias pendientes es que seguimos sin atender a los denunciados. Ellos también deben ser tratados psicológicamente, no sólo las víctimas. Eso será fundamental para atacar este problema”, indicó la titular del Centro de Orientación en Violencia Familiar.

Otro dato que surge de las estadísticas es que todos los hechos se produjeron en el interior de la provincia. “El nivel de abandono que tienen las mujeres es espantoso. Hace unos días, trabajamos en una localidad del interior, donde muchas de ellas nos contaban lo que padecían. Sus testimonios coincidían: en la Policía no les creían y tampoco tenían los recursos para viajar a la capital para ser escuchadas”, destacó Disartnik.

Briones, agregó: “la información o el brazo de la ley pareciera que tardan en llegar al interior de la provincia. La prevención no alcanza a todos los lugares y los poderes del Estado deben preocuparse para que sí llegue. No sólo una víctima puede realizar la denuncia; un pariente o un allegado pueden hacerla”.

Los casos

- Silvia del Valle Moreno (40 años): murió el 24 de enero por las quemaduras en su cuerpo.

- Adela Inés Toledo (75): falleció por las puñaladas que le habría aplicado su pareja (78), en Trancas, el 17 de marzo.

- Rita Alicastro (27): fue ultimada el 27 de marzo por su pareja en la casa de La Florida, en Monteros.

- Guadalupe Íñigo (30): su ex marido la mató en una vivienda de Simoca, el 9 de mayo. Luego de atacarla, se disparó.

- Verónica Ponce (34): el domingo pasado, su ex pareja la hirió mortalmente con una escopeta, en Tafí Viejo. El hombre se quitó la vida luego.

- Gala Perea (19): la chica trans murió ahorcada el domingo último en Lules. Su pareja se entregó en la comisaría.