CARLOS PAZ
LA GACETA
> MURIÓ OTRO ESTUDIANTE
Un estudiante murió de un balazo en la cabeza como consecuencia de violentos choques registrados entre jóvenes universitarios y policías en pleno centro de Rosario. Se trata de Adolfo Ramón Bello, de 22 años, de la Facultad de Ciencias Económicas. Es el segundo estudiante que muere en tres días como resultado de la ola de violencia que sacude el país a raíz de los desórdenes registrados en la ciudad de Corrientes, que costó la vida a Juan José Cabral. Los choques se iniciaron por la mañana y se prolongaron durante todo el día, cuando la policía inició la represión de una manifestación estudiantil realizada en protesta por los hechos de Corrientes y en contra de la dictadura imperante.
> DISTURBIOS EN VENEZUELA
El gobierno venezolano acusó a agitadores políticos de ser culpables de las protestas y desórdenes en que han intervenido más de 100.000 estudiantes en 15 ciudades de todo el país en los últimos días. La intranquilidad, que comenzó hace menos de un mes como protesta pacífica por ciertas medidas académicas, culminó con la declaración de un paro por una semana por parte de estudiantes secundarios y universitarios. La situación de violencia, que se había caracterizado por demostraciones callejeras, ocupación de edificios universitarios y choques con la policía, se agravó súbitamente hace tres días con la muerte de un estudiante de la Universidad de Mérida, donde otros cuatro resultaron heridos.
> PROTESTAS CALLEJERAS
Alumnos de la UNT se reunieron en asamblea para fustigar la acción policial, la intervención en las universidades y el actual régimen de gobierno. Luego marcharon por avenida Benjamín Aráoz hacia el centro; parte de la columna fue interceptada por la policía en proximidades del lago San Miguel y se produjo una rápida dispersión. En la Terminal de Ómnibus se reagruparon y llegaron hasta 25 de Mayo y Mendoza, adonde iniciaron rápidas arengas y mensajes al estudiantado y al pueblo; al poco tiempo, con la presencia de la brigada de infantería de la policía, comenzaron las corridas confusas de estudiantes y transeúntes que trataban de eludir la persecución y las granadas de gas.