RIAD, Arabia Saudita.- La denuncia de que barcos petroleros saudíes fueron “saboteados” cerca del puerto de Fujairah, en la costa de Emiratos Árabes Unidos, vuelve a elevar la tensión en el Golfo Pérsico, una zona siempre al borde del conflicto.
Las autoridades emiratíes no dieron detalles sobre la naturaleza del sabotaje o quién sería responsable. Dijeron que los ataques ocurrieron a las 6 de la madrugada del domingo. “Uno de los buques estaba en ruta para ser cargado de crudo saudí en el puerto de Ras Tanura, para entregarlo a los clientes de Saudi Aramco en Estados Unidos”, señaló el ministro saudí de Energía, Khalid al-Falih. “El ataque no produjo víctimas mortales ni un derrame de petróleo, aunque causó daños significativos a las estructuras de los dos buques”.
Rápidamente, Irán se desmarcó del hecho, condenó los ataques y denunció un complot para desestabilizar la región. La Cancillería pidió más aclaraciones al gobierno saudí sobre los supuestos sabotajes y, a través de su portavoz, Abbas Mousavi, advirtió contra cualquier “conspiración orquestada” que puedan socavar la estabilidad y seguridad marítima de la región.
El Ministerio de Exteriores saudí condenó el “acto criminal” que amenaza la seguridad marítima y “repercute de forma negativa para la paz y la seguridad regional e internacional”.
Abdullatif bin Rashid al-Zayani, secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo, formado por seis naciones, alertó acerca de una nueva escalada. “Estos actos irresponsables aumentan la tensión en la región”, dijo.
Hace días, en respuesta a supuestos intentos de Irán de atacar a fuerzas norteamericanas, Estados Unidos ordenó el despliegue de un portaaviones y bombarderos B-52 al Golfo Pérsico. Irán dice que esa táctica equivale a una “guerra psicológica”. El presidente estadounidense, Donald Trump, está tratando de aislar a Teherán atacando sus exportaciones de petróleo y restaurando las sanciones económicas que empujaron a una crisis a la economía iraní. El año pasado, se retiró del acuerdo de 2015 destinado a frenar el programa nuclear de la república islámica.
Las tensiones vienen en aumento desde entonces. Luego del anuncio, Irán suspendió parte del acuerdo nuclear. Hace dos semanas, advirtió que enriquecería uranio a niveles más altos en los próximos 60 días en caso de que las potencias mundiales no renegociaran el acuerdo.
Una quinta parte del consumo global de crudo pasa por el Estrecho de Ormuz, desde los productores de Medio Oriente a los mercados más importantes de Asia, Europa, Norteamérica y más allá. La angosta vía de agua separa a Irán de la Península Arábiga. (DPA-Télam-Reuters)