En “El jardín de senderos que se bifurcan”, Jorge Luis Borges traza una enorme parábola cuyo tema principal es el tiempo. Tiempos divergentes, convergentes y paralelos en infinitas series, en una red creciente y vertiginosa. Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o se ignoran abarca todos los mundos posibles.

Se trata de un laberinto cuyos senderos convergen en la imagen de la bifurcación, no del espacio sino del tiempo.

Cada persona se enfrenta con distintas alternativas, opta por una y elimina las otras. ¿Y si elige todas? Nacen diversos tiempos que se interconectan dando paso a la contradicción. Para Abraham también hubo un tiempo: dejar atrás su tierra y parentela en pos de ir tras una tierra bendita. Sin duda, su sobrino Lot representaba ese paso de renuncia al pasado, esa búsqueda por extenderse a nuevos tiempos. Abraham, su tío estuvo a cargo desde que falleció su padre y ahora era momento de separarse.

Argentina tiende a retener los Lot de una herencia pesada. Tanto el liderazgo de la gestión anterior como la presente denotan señales de un desgaste pronunciado hacia la credibilidad de los resultados del hoy y la paura de volver al pasado. El voluptuoso hartazgo muestran elevados niveles de rechazo tanto para la imagen del mandatario actual (Mauricio Macri) como de la ex Presidente (Cristina Fernández). La pérdida de elecciones en cinco jurisdicciones a nivel nacional resulta uno de los tantos golpes que viene recibiendo este gobierno. Sumado a ello la implosión flagrante del armado electoral con el que llegaron en 2015 arroja una lectura de fragilidad y ausencia de respetos al interior de cada una de las fuerzas partidarias. Solicitar el visto bueno de Casa Rosada para eliminar el sello de Cambiemos a la hora de presentarse a elecciones en algunas jurisdicciones del Interior, el desdoblamiento y la crisis que hoy corroe a la UCR no dejan espacio más que para las aseveraciones: hace tiempo que se perdió el rumbo. Puede llamarse pequeñez toda vez que se privó a cada jugador político del lugar que se merecía. Puede llamarse soberbia, altanería. Oídos sórdidos o silencios consentidos. El Ejecutivo está jugando el juego que él mismo provocó.

Ahora las medidas económicas y sociales. Ahora el cronograma electoral encima. Ahora el FMI con los ojos sobre cada peso que se mueve en nuestro país. Ahora el caos social, las incertidumbres, la pobreza inadmisible, la clase media en un grito y el sector productivo paralizado.

En frente, se asoma el pasado. Se deja entrever que el mismo presente que ganó una campaña montado en la elocuencia de ser “el cambio” hoy reproduce con las medidas que toma, cada una de las estrategias de la gestión anterior. El pasado avisa que regresa aún habiendo dejado cenizas y; son ellos, el presente, quienes los invitaron a volver a jugar.

Lo cierto es, que no podemos pretender con éxito realizarnos en todos los tiempos. Ya estamos viviendo la polarización: pasado vs presente. ¿Dónde quedó el fututo de cada uno de los argentinos?

El libro de Eclesiastés nos da a conocer que todo tiene su tiempo debajo del sol. Tiempo de nacer y tiempo de morir, tiempo de construir y tiempo de derribar.

Hoy, la historia de nuestro país se nos presenta como un jardín de senderos que se bifurcan. Se entrelazan historias, intereses, aspiraciones. Quizás, el dilema se libre entre el “yo personal” y mi otro yo: “el yo colectivo”. La permanencia en la ética de nuestras convicciones y no de nuestros intereses permite menguar mi ego para que nazca mi alter.

El gran jardín nos invita a focalizarnos. Tener una mirada más visionaria. ¿Qué país anhelamos? Recomponer y reedificar las murallas derribadas de nuestra Nación. Murallas de amor fraternal, de ética en las convicciones, de valores incorruptibles, de principios inajenables. Nos dicen que nuestro prójimo es nuestro próximo y que el otro es la extensión de mi yo. Cuando detengamos un instante el reloj para mirarnos frente a frente descubriremos que los senderos se bifurcan pero, finalmente se encuentran dejando a Lot atrás abrazando metas comunes: un tiempo nuevo para la Argentina.

Gretel Ledo
Analista Política - Magister en Relaciones Internacionales (Università di Bologna) - Abogada, Politóloga y Socióloga (UBA)