El Colegio de Graduados en Ciencias Económicas de Tucumán (Cgcet) rechazó las declaraciones del titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Leandro Cuccioli, sobre los valores de los honorarios para la confección de declaraciones juradas (ddjj).

En línea con lo manifestado por otras entidades del país, como la de Córdoba y la de Santa Fe, los contadores tucumanos calificaron aquellos dichos como “contrarios a la realidad en cuanto a los costos”. Además, reprocharon la “valoración de la profesión y el desconocimiento de las permanentes capacitaciones y actualizaciones que debemos llevar adelante los profesionales en Ciencias Económicas”.

Cuccioli consideró “inaceptable” que un profesional con categoría responsable inscripto gaste “más de $ 4.500” para hacer su ddjj, y explicó que para eso hará hincapié en el libro de IVA digital, según detalla el diario La Nación.

En la portada de su web, el Colegio de Graduados en Ciencias Económicas de Tucumán difundió su rechazo a esa postura, a través de un texto titulado “el asesoramiento profesional es imprescindible”.

“En Argentina tenemos más de 40 impuestos a nivel nacional, otros 41 que se aplican a nivel provincial y 82 que son responsabilidad de municipios y departamentos de todo el país; es decir, más de 163 impuestos (sin considerar los distintos regímenes informativos), de los que se estima que la mayor recaudación está centralizada un 90% en AFIP. No es algo ajeno tampoco el alto número de normativas que debe hoy conocer un contribuyente para cumplir en tiempo y forma con sus obligaciones, estimadas en más de 6.900 sin actualizar las que van este año”, expresa el texto. Reprocha además que Cuccioli no tuviera en cuenta las “actualizaciones” que deben afrontar los profesionales del rubro. “Nos vimos frente a cambios de sistemas, donde para citar algunos ejemplos mencionemos el año pasado Ganancias y Bienes Personales, en los cuales gracias a nuestra participación pudo AFIP corregir los más de 80 errores en el aplicativo”, remarca el Cgcet.

Cuestiona además “burocracia” del sistema. “Los contadores son piezas vitales en la relación fisco-contribuyente, y entendemos que es importante valorar nuestra profesión”, insiste el documento. Y cierra con un interrogante. “¿El objetivo final del administrador fiscal será que los expertos en temas tributarios no asesoremos a los contribuyentes a fin de ponerlos a esos mismos contribuyentes a merced de los embates del fisco, sin posibilidad de defensa alguna al solo efecto recaudatorio? La situación es equiparable a que las autoridades de salud recomendaran automedicarse”.