LONDRES, Gran Bretaña.- El fundador de Wikileaks, Julian Assange, fue detenido y condenado en el Reino Unido, horas después de que el gobierno de Lenín Moreno le haya retirado el asilo político que le concedió en 2012.

Ahora, Estados Unidos aguarda a que sea extraditado para juzgarlo por la publicación de documentos clasificados, en 2010. “Ecuador finaliza el asilo diplomático concedido a Assange en 2012”, anunció Moreno en un video publicado en redes sociales. Argumentó que -en estos seis años- Assange tuvo una conducta irrespetuosa y agresiva con “declaraciones descorteses y amenazantes” que suponen una transgresión de los convenios internacionales sobre asilo político.

Ecuador se quejó en estos años de que Assange hizo comentarios sobre asuntos internos de países con los que Ecuador tiene buenas relaciones. Por ejemplo, se pronunció sobre el desafío independentista en Cataluña.

Las autoridades ecuatorianas le hicieron firmar un protocolo de convivencia por el que limitaba sus comunicaciones con el exterior, debía mantener sus habitaciones en condiciones salubres y debía ocuparse del cuidado de su gato.

Moreno, que asumió en 2017, siempre consideró que Assange era un problema heredado de su predecesor, Rafael Correa, que le dio asilo para impedir la extradición a Estados Unidos, bajo amenaza de pena de muerte.

Acorralado

Quito y Londres negociaban desde hacía tiempo una solución al “caso Assange”, entre otras cosas, porque todas las partes reconoocieron que su salud se estaba deteriorando. Wikileaks anticipó hace días que la retirada de su asilo político era inminente.

El ministro de Exteriores, José Valencia, también anunció que se puso en suspenso la nacionalidad ecuatoriana concedida a Assange en diciembre de 2017, con el plan de que pudiera salir de la Embajada.

En 2012, el Reino Unido se negó a darle un salvoconducto para que viajara a Ecuador, alegando que debía entregarlo a Suecia, donde estaba acusado por delitos sexuales. Ya alojado en la Embajada, faltó a la primera cita judicial y fue acusado de violar su libertad condicional.

Ayer, cerca de las 10 (las 6 en Argentina), el embajador ecuatoriano abría la puerta a Scotland Yard, la Policía Metropolitana de Londres, para que arrestara al fundador de Wikileaks, que se resistió al grito de “esto es ilegal”. Pese a sus protestas, los agentes lo metieron, esposado y a empujones, en un furgón policial.

El hombre que dirigió la organización que expuso las operaciones secretas de Estados Unidos en Irak y Afganistán, además de cientos de mails que perjudicaban a la campaña electoral de la demócrata Hillary Clinton, fue llevado a Westminster, donde -en un juicio muy veloz- fue condenado por violar la prisión condicional.

La pena exacta la decidirá un tribunal superior en una fecha aún por determinar. Podría ser condenado a hasta 12 meses de cárcel.

Hasta entonces, seguirá detenido.

“Esto demuestra que, en Reino Unido, nadie está por encima de la ley”, dijo la primera ministra británica, Theresa May, ante el Parlamento.

El Departamento de Justicia persigue a Assange desde 2010 por la publicación en Wikileaks de casi 500.000 documentos clasificados sobre las guerras en Irak y Afganistán, así como 250.000 cables diplomáticos del Departamento de Estado a embajadas de distintos países, entre ellos, Argentina.

Lo acusa de conspirar con la ex analista de Inteligencia del Ejército estadounidense Chelsea Manning para entrar ilegalmente a computadoras del Gobierno federal que contenía información sensible. (Reuters-DPA-Télam)